viernes, 28 de septiembre de 2012

A ver si lo leen, a ver si lo entienden, a Cristina y a Moreno, los banca la gente

Esta semana hubo dos nuevas marchas. A las que publicaron algunos medios. 
La última tuvo menos gente que la hinchada de Yupanqui cuando juegan de visitantes. 



¿ya salió el te viste, te vimos de la marcha del odio a Moreno? ¿qué pasó que TN está tan selectivo con lo que muestra? A la marcha la cubrieron todos los medios. Menos el grupo Clarín. 
Ojo, tampoco vamos a aseverar que no estuvieron. O que no tenían noticia. Seguramente acercaron su móvil (total fue a pocas cuadras de su sede) pero al ver la concurrencia dieron media vuelta y mutis por el foro. 

Tampoco se vio fue un repudio generalizado a la tentativa de homicidio ¿acaso el escrache ya no es un método nazi para la corporación mediática?

Pero lo que de verdad me ha sorprendido, fue la solidez política de los cuadros que se vieron en esa marcha...

Una señora que dijo protestar por la corrupción, cuando le dijeron que estaba frente al domicilio de Guillermo Moreno que no tiene ni una sola denuncia de corrupción (ni siquiera tirada al aire por petarderos como Carrió) no sabía qué decir...

Otro señor demostró ser más ignorante aún, protestando porque hay faltantes de artículos importados, y diciendo tener una ferretería. Si se informara más antes de cacerolear, sabría que Moreno se dedica a lo mismo, y que pidiéndole audiencia, lo podría ayudar a salir adelante con su negocio, proponiéndole alternativas, como hace con cualquier hijo de vecino que le solicite audiencia. Pero eligió el ridículo televisivo.
(¿Cuántos medios hacen mención a esta faceta del Secretario de Comercio Interior, la cual es inherente a su función? ¿O será que se quejan porque el tipo defiende el bolsillo del ciudadano frente a cualquier tipo de monopolio o abuso empresario? ¿tanto les jode el más peronista de todos los funcionarios del gobierno peronista?)

Ya se prepara la próxima marcha del odio, para el 8 de noviembre. Es más, podrán hacerse mil marchas más. Cuanto más pacífico resulte el reclamo, más chances de que sea atendido. Y ni hablar si incluye votos dentro de las urnas, en las fechas habilitadas a tal fin, como exige la democracia que tanto nos costó conseguir. Pero con actitudes como la de días atrás en la convocatoria del escrache a Guillermo Moreno, dudo que se pueda llegar a buen puerto. Además, el guapo que lo hizo correr, al haberse hecho una denuncia penal, no se anima a aparecer. O sea, un completo patotero de teclado, digno ejemplar del Regimiento de Agitadores, y el Escuadrón de Animémosnos, y Vayan.

A ver si lo entienden: 
Jodan con lo y los que quieran. Tal vez, muy tal vez, consigan cargarse a alguno. 
Apunten a los que fallen en su función pública o se desvíen de la honestidad que es dable exigirles. 
Pero se los explico clarito para que no gasten garganta y cacerola al pedo: Vayan sabiendo que  para el pueblo del campo nacional y popular, hay dos intocables: Cristina, y Moreno. 

miércoles, 22 de agosto de 2012

Azul y Blanca es también la Bandera Nacional de la Libertad Civil

Está claro que, a quienes afirmamos que la bandera argentina ha sido desde los inicios (y debe volver a ser) AZUL y BLANCA nos asiste la razón a cada momento que pasa.

Azul y Blanca fue la bandera presentada el 25 de mayo de 1812 en la presentación teatral del festejo de la revolución.
Azul y Blanca fue la "bandera de Macha" que fue resguardada en una parroquia potosina.

Y también Azul y Blanca es la "Bandera Nacional de la Libertad Civil" donada por Belgrano al Cabildo de Jujuy al cumplirse el 25 de mayo de 1813 el tercer aniversario de la revolución, adoptada como emblema provincial años atrás y que hoy se muestra como símbolo del Éxodo Jujeño, heroica gesta que en el día de hoy, conmemora su Bicentenario.

Para afirmar lo dicho, vayan sólo dos muestras tomadas de la web, que dudo que hubieran sido oscurecidas, y que, de haber sido celestes, se verían en blanco con el paso del tiempo.



Agrego dos notas publicadas al respecto, para quienes quienes quieran ahondar sobre el tema.


“Belgrano y la bandera de nuestra libertad civil”                           25.05.2012 - 09:47 hs
Fue presentado en Casa de Gobierno, el libro “Belgrano y la bandera de nuestra libertad civil”, de Vicente Cicarelli, editado en conjunto por la Secretaria de Turismo y Cultura y la UNJu.
Radio 2 visitó la editorial de la Universidad Nacional de Jujuy y conversó con su coordinador, el licenciado Lucas Perassi. El funcionario explicó que este trabajo conjunto tiene por finalidad reeditar obras agotadas, que tienen que ver con nuestra historia y particularmente con la historia de la bandera y del Éxodo.
Es el caso de “Belgrano y la bandera de nuestra libertad civil”, libro que ya está agotado  desde hace tiempo, y que estudia la historia y los documentos respaldatorios de la bandera que se exhibe en Casa de Gobierno.
“Es una obra importantísima en estos momentos, sobre todo teniendo en cuenta que el 25 de mayo es una fecha nacional pero también a nivel provincial recordamos la primera bendición que se hizo de la bandera por parte del canónigo Gorriti. Por eso nos pareció adecuado y propicio recordar esta fecha con la presentación del libro”, dijo Perassi. El coordinador de la editorial de la UNJu, también se refirió a la participación de Jujuy en las luchas por la independencia, tantas veces olvidadas por la historia oficial. “Como parte del rescate que pretendemos hacer, está la revalorización  de nuestra historia y nuestra participación en la lucha por la independencia. De hecho ya diversos investigadores de nuestro medio han demostrado que la gran mayoría de las batallas por la independencia se han desarrollado en el norte argentino y sin embargo seguimos viendo la historia desde una perspectiva centralizada, como si todo hubiera pasado en Buenos Aires. No es causal que el 25 de mayo sea para los argentinos como la gran fecha patria, cuando en realidad ha tenido en gran medida, fuertes connotaciones centralistas. Si bien  no quita la importancia, también creemos que es necesario ver la otra historia; qué pasaba en las otras regiones, en las otras provincias y cómo las provincias apuntalaron, particularmente Jujuy, la Independencia nacional”.
Perassi también aprovechó la oportunidad para recordar que la librería de la universidad funciona en Av. Bolivia 1685 y que van a convocar a autores y editores locales que quiera exponer sus libros para la venta. En la editorial pueden recibir asesoramiento acerca de la edición de los libros.

La enseña que legó Belgrano a Jujuy podrá ser otro símbolo patrio       Por: Boyanovsky Bazán
(Publicado el 21/08/2012 en Tiempo Argentino)
Pasado mañana se cumplirán 200 años de una de las gestas más importantes de la historia independentista de la Argentina, cuando el General Manuel Belgrano condujo al pueblo de Jujuy al éxodo, dejándole a las tropas realistas que llegaban desde el norte, sólo tierra arrasada, y abriendo así un proceso que continuó con la victoria en Tucumán y se cerró con el legado del patriota a ese pueblo valiente, el 25 de Mayo del año siguiente: la Bandera Nacional de la Libertad Civil. Ese estandarte blanco y el escudo de la Asamblea del año 13 pintado en el centro, que los jujeños atesoraron casi dos siglos, podrá ser declarado símbolo patrio histórico si se aprueban varios proyectos de ley ingresados en ambas cámaras del Congreso de la Nación, cuyo texto original pertenece al director del Museo de la Bandera y presidente del Instituto Belgraniano de Rosario, Miguel Carrillo Bascary. “Su importancia está, en primer lugar, en que es un símbolo belgraniano, que no plantea antítesis con la bandera celeste y blanca. En segundo término,  Belgrano no era sólo una autoridad  militar sino también política. Tercero, en su momento, el Directorio convalida esta bandera, y cuarto, expresa el ideal independentista que encaminaba la Asamblea del año 13”, expuso Carrillo Bascary. “La expresión de libertad civil –aclaró– es lo que hoy llamamos estado de derecho, la organización de un Estado fundado en la plena vigencia de las libertades cívicas, cuyo fin era lograr el bien común. De esta manera se plasmaban en esa enseña los ideales surgidos en mayo de 1810.” Este modelo de bandera fue adoptada como emblema provincial de Jujuy en 1995, a propuesta del propio Carrillo, y la Legislatura provincial aprobó recientemente la declaración de símbolo patrio histórico en el ámbito de Jujuy, que todo el mes de agosto está celebrando el bicentenario del Éxodo Jujeño y de cuyo acto central del 22 a la noche participará la presidenta de la Nación. Carrillo recordó que el valor histórico de la bandera fue evitado por la “historiografía oficial” que llegó a “soslayarla, incluso hasta intentó restarle valor, quizá por ese afán de simplificar que tenían los liberales de finales del Siglo XIX y principios del XX, como que nacimos con una bandera que se mantuvo toda la historia, lo cual no es cierto”, observó. Para el licenciado Manuel Belgrano, descendiente del patriota (es el chozno), “el emblema tiene una connotación política importante que se ha pasado por alto: Para 1812 se estaba hablando de la reinstauración de la monarquía absoluta en España y aquí estábamos defendiendo lo contrario, la libertad civil. La bandera simboliza ese proceso”, comentó Belgrano vía telefónica desde Jujuy, donde fue invitado a participar de los festejos, ya que además es vicepresidente del Instituto Nacional Belgraniano.
“Pueblos de la Provincia: Desde que puse el pie en vuestro suelo para hacerme cargo de vuestra defensa os he hablado con verdad. Siguiendo con ella os manifiesto que las armas de Abascal al mando de Goyeneche se acercan a Suipacha; y lo peor es que son llamados por los desnaturalizados que viven entre vosotros y que no pierden arbitrios para que nuestros sagrados derechos de libertad, propiedad y seguridad sean ultrajados y volváis a la esclavitud.” Así comienza el bando con el que Belgrano convocó a hacendados, labradores y comerciantes del pueblo de Jujuy, el 29 de julio de 1812. El 23 de agosto partieron en un recorrido de 250 kilómetros que les llevó cinco días. Al llegar, Belgrano se instaló en Tucumán, desoyendo la orden de Buenos Aires de seguir a Córdoba, y triunfó en la batalla del 24 de septiembre. “Una victoria posterior es la de Salta el 20 de febrero de 1813. Si Belgrano no desoía la orden de Buenos Aires lo más probable es que todo el Norte se hubiera perdido en manos de los realistas”, señaló el historiador David Acuña. El 25 de Mayo de 1813, Belgrano creó e hizo bendecir a la “Bandera Nacional de la Libertad Civil” para entregarla al Cabildo de Jujuy, en reconocimiento a aquella gesta. La pieza original se conservó hasta estos días y actualmente se guarda en la casa de gobierno provincial. Los proyectos buscan su reconocimiento como símbolo patrio, lo que permitirá estar eventualmente al lado de la bandera oficial –sin remplazarla– en actos y celebraciones, fueron presentados por la senadora Liliana Fellner, y los diputados María Ester Balcedo, María Bernal, Hermidio Llanos, todos del Frente para la Victoria, y el radical Mario Fiad.

lunes, 20 de agosto de 2012

Al MAESTRO con cariño 2

A diferencia del caso anterior, donde cité tres ponencias de Francisco José Pestanha, verdadero maestro del Pensamiento Nacional para las nuevas generaciones, porque ha sabido ser seguramente, tanto o mejor discípulo de varios próceres que la intelligentzia se propone ocultarnos, decía, a diferencia de la entrada anterior del blog, ahora voy a publicar partes de otras tres publicaciones, con el link donde las mismas se encuentran actualmente alojadas, para quienes pretendan leerlas completas.

Debe prestarse especial atención a que las mismas fueron redactadas en los inicios del presente siglo cuando aún no se vislumbraba la magnitud del cambio que sobrevendría. Tanto en lo económico, lo político, pero aquí lo más interesante, también en lo cultural, a lo que Pancho hace referencia en el último artículo.


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- "El medio pelo y la reforma del Estado".
Sostuve en su oportunidad, que la expansión de la pequeña y mediana burguesía argentina estuvo netamente vinculada al desarrollo del estado de bienestar. Una de las estrategias fundamentales del régimen imperante apuntó a la desarticulación de esta relación, que en los países del primer mundo es constitutiva y esencial.
Así, la esfera pública fue presentada a los estratos medios como "ícono" de ineficiencia y burocracia, y la esfera de lo privado como una panacea de dinamismo, eficacia y productividad, como un campo fértil donde el medio pelo podría sembrar y cosechar su propio desarrollo y reproducción. Entonces, el ámbito de lo público despreciado, quedaría reservado a las clases desprotegidas sujetas al subsidio y desvinculado necesariamente del potencial burgués.
Debilitada esta relación, la concentración económica devino en consecuencia lógica, constituyéndose la década 1990/2000, en uno de los períodos de menor distribución del siglo. He aquí otra de las tantas paradojas argentinas: "La burguesía, que tan eficazmente contribuyó a la consolidación de la estrategia privatista, resultó (junto a trabajadores y asalariados) una de sus principales víctimas".
Jauretche ya visualizaba la importancia de la relación estado - burguesía y nos enseñaba que el "medio pelo" " en su incapacidad para recibir el encuadre de una política general (estado de bienestar) de la cual eran hijos, solo percibían las restricciones que esta les imponía, que les resultaban trabas burocráticas opuestas a la expansión de la genialidad creadora."

- Algunas pautas de conducta.
"Las pautas que corresponden al grupo de pertenencia están en el subconsciente de los individuos que lo componen, y el comportamiento se rige por ellas en razón del hábito sin que generalmente intervenga la voluntad". El párrafo precedente describe sintéticamente los fundamentos por los cuales un sector social adopta determinados patrones comunes de conducta. En los estratos medios argentinos, encontramos algunos que le son propios y que suelen repetirse sistemáticamente a lo largo de la historia.
Sobre uno de ellos (tendencia persistente a la imitación), hemos hecho referencia en el apartado relacionado con la cuestión del nuevo régimen. La mirada permanentemente deslumbrada de la burguesía hacia la civilizada Europa occidental, o hacia la diversa y vanguardista América del norte, demuestran a las claras que "el sueño argentino" se encuentra bastante lejos de los límites territoriales y simbólicos del país. Aún dentro de amplios sectores de intelectualidad progresista urbana, existe una constante referencia hacia las maravillas de París, de Barcelona, de Londres, o de Nueva York, y sus sueños de futuro son constantemente proyectados hacia esos lares con alguna cuota de melancolía.
El proceso de autodenigración ha calado hondo en todo el ámbito del medio pelo, donde cada vez es más extraño encontrar pautas referenciales reivindicativas de "lo nacional". Lo positivo, lo racional, o lo excelso, son categorías sólo asignadas a lo externo, y cuanto mayor la denigración de lo endógeno, mayor es la exaltación de lo exógeno.
La propensión a la emulación corre en detrimento de lo propio, pero lo que la burguesía aún no comprende es que para ser buen imitador hay que poseer cuanto menos alguna de cualidades de lo imitado, y la posesión de dichas cualidades hace a la cuestión de una identidad, de la cual el medio pelo argentino, parecería carecer en absoluto.
Esta falta de identidad y de compromiso de la burguesía nacional con lo propio, constituye para quien les escribe, una de las razones fundamentales de falta de desarrollo evolutivo de nuestra sociedad en virtud de la importancia que le asignamos a los sectores medios en dicho proceso.
La actual emigración protagonizada por las jóvenes generaciones del medio pelo, constituye una respuesta paradigmática de la patética falta de compromiso de la burguesía argentina con el futuro de la sociedad en su conjunto.
Otro de los patrones, que caracterizan a la burguesía argentina puede describirse como la manifiesta ansiedad por el ascenso social.
En general, y sobre todo en el mundo europeo, esa pulsión por el crecimiento es bastante más lenta, rigurosa y estratégica. Las nuevas generaciones burguesas locales analizadas por sus proyectos y por las inversiones que realizan, se acercan más al espejismo cortoplacista americano.
Esta pulsión angustiosa por la obtención de réditos inmediatos incide en la economía y en la noción misma de ahorro. La idea de la acumulación previa a la inversión, sobre la que estuvo sustentado el sistema capitalista en occidente, se encuentra básicamente ausente de la cultura económica de la burguesía argentina y presenta a un "medio pelo" más propenso al consumo que al ahorro, más inclinado los proyectos de corto que de largo plazo. El proceso de ascenso social en las naciones del primer mundo es comparativamente mas lento y constituye "un largo camino por delante que esta gente apresurada no esta dispuesta a recorrer".
Retomando la cuestión de la relación entre el ser y el parecer, la apropiación por los estratos medios argentinos de los bienes materiales tienen una relación directa con la cuestión de la vanidad, el status y la diferenciación social. Así por ejemplo, "desde este ángulo del medio pelo, el automóvil es un signo de status: también un instrumento de transporte, pero esto es subsidiario. Pronto el automóvil chico, que se ha comprado con enorme sacrificio y endeudándose, exige reemplazo por el coludo.... Hay que explicar que el automóvil chico "es para que mi mujer vaya a hacer las compras".
Desde esa perspectiva, existe una clara tendencia de la burguesía argentina de sacrificar el ser por el parecer, y dicho mecanismo psicológico, transita en contra de los intereses propios de clase y de los de la sociedad en su conjunto.

Para ver la exposición completa, acceder a: 

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- Reconstruir la Nación
Una definición tradicional, vincula el término "nación" con el conjunto de personas que poseen el mismo origen étnico, hablan generalmente la misma lengua y están ligadas por una historia común. Una más amplia, nos refiere al conjunto de personas que comparten origen, lengua y cultura o que habitan en un país y tienen el mismo gobierno.
Recientemente tuve la oportunidad de consultar un trabajo sumamente interesante del historiador gringo Adrian Hastings titulado "La construcción de las nacionalidades" (Edit.Cambridge University Press). Dicho autor define a la nación como una "comunidad formada a partir de una o más etnias y normalmente identificada por un corpus propio de textos escritos, posee o reclama el derecho a la identidad y a la autonomía política como pueblo, junto con el control de un territorio específico". "...y de otras entidades independientes, en lo que se considera un mundo de naciones de estado".
Nótese que tal definición, extiende la noción de referencia a otros tópicos no relevantes para las definiciones tradicionales, incorporando por ejemplo la cuestión del corpus escrito, el derecho a la identidad y autonomía y la diversidad étnica.
Es decir que, este concepto (nación) que otrora pretendía restringirse a íntimas vinculaciones de orden biológico, cultural e histórico, puede extenderse hoy a sociedades constituidas a partir de la diversidad orgánica y simbólica. La idea de nación entonces puede ser asociada a comunidades nutridas y constituidas a partir de la diversidad.
Esta concepción no resulta novedosa pero debo recalcarla ya que todavía se escuchan en nuestro país fervientes voces afirmando que la tarea de construir una nacionalidad propia es vana y que el hecho de diversidad se constituye en un natural impedimento para lograrla.
Hace pocos meses escribí un ensayo sobre la cuestión de la nacionalidad. En "Una nueva y gloriosa nación" recalqué ciertos tópicos sobre los cuales había que comenzar la labor concreta de recomposición de la nacionalidad en la Argentina . Así las cuestiones como el valor social de la ley, del valor social de la justicia, del valor social de lo simbólico y lo tradicional y del valor social de las instituciones, aparecían como las más relevantes.
Pero sobre todo mediante aquel análisis, pretendía resaltar que más allá de las modificaciones que deban operarse en el orden económico para obtener mayores niveles de distribución en la renta nacional, la Argentina necesita darse a sí misma un "nuevo sentido" y que éste debería ser reconfigurado en parte, " a partir de la determinación de un plexo de valores colectivos y otros elementos de naturaleza simbólica que permitan constituir una nueva identidad nacional a partir de la diversidad sociocultural existente"
En ese sentido debemos reconocer al decir de Cassirer que el hombre "no vive en un universo puramente físico, sino en universo simbólico. Lengua, mito, arte y religión (...) son los diversos hilos que componen el tejido simbólico. Cualquier progreso humano en el campo del pensamiento y de la experiencia refuerza este tejido (...) La definición del hombre como animal racional no ha perdido nada de su valor (...) pero es fácil observar que esta definición es una parte del total. Por que al lado del leguaje conceptual hay un lenguaje del sentimiento, al lado del lenguaje lógico científico está el lenguaje de la imaginación poética".
Este orden simbólico, cabe aclarar, es una construcción que se da en campo de las ideas pero que obtiene su substrato material entre otros elementos, en la historia, la experiencia colectiva, en la tradición, etc. Universo material y simbólico así interactúan y se codeterminan.
Como productos de esta articulación, los elementos constitutivos de nuestra nacionalidad deberán emerger de un proceso de restauración-reconstrucción con amplia y destacada participación de los sectores intelectuales. Por ello, las universidades en vez de constituirse en fábricas fordistas de tecnócratas en busca de prestigio individual, deberían ponerse inmediatamente al servicio de esta construcción colectiva.
Un breve apartado cabe agregar a tal afirmación. Se observa en el ámbito universitario argentino una tendencia cada vez más manifiesta a orientar el desarrollo curricular hacia la elaboración de productos intelectuales basados en simples exégesis de otros producidos en el primer mundo. Ese rumbo deberá revertirse y concentrar el esfuerzo en la configuración de aspectos identitarios que permitan articular ese sentido colectivo que la historia nos requiere. Así la intelligentzia local al servicio de la nación, deberá dejarse de insistir con reivindicaciones de carácter melancólico y revoluciones del orden planetario y pensar en la Argentina concreta, en la del "paisano de carne y hueso".
Para finalizar, en este proceso de reconstrucción de la nacionalidad la función del estado es primordial. No existe ningún instrumento conocido que pueda reemplazar al sector público en esta tarea de articular lo que hoy esta atomizado. Habrá entonces que fortalecerlo en todos sus niveles y refundarlo con la nación misma.
Todo proceso de refundación es doloroso, es como un verdadero parto. Hay que explicarle a los argentinos que llegó el tiempo del verdadero sacrificio.
Reconstruir una nación es una tarea eminentemente colectiva e implica resignaciones y concesiones mutuas pero con todo un claro sentido estratégico. Reconstruir una nación es la mayor ofrenda que estas nuevas generaciones pueden entregar a sus hijos y el mejor homenaje que pueden brindarle a sus padres y abuelos.

Para ver la exposición completa, acceder a: 



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Ahora bien, desde amplios sectores de la intelligentzia local vinculados al sector financiero - especulativo, se pretende proclamar que la sola implementación de un paquete de medidas económicas vinculadas a la cuestión del déficit público, puede en si misma brindar soluciones eficaces al profundo estado de deterioro estructural de la Argentina.
Está visión obtusa, reduccionista, y materialista, contiene en si misma el germen de su propia contradicción ya que aparta del análisis aspectos de fundamental importancia para el desarrollo integral de una nación. Y ello es así, ya que dicho desarrollo no puede circunscribirse eminentemente a la cuestión del intercambio de bienes y servicios materiales.
En efecto, una nación estimados compatriotas se constituye a través de la articulación de los diversos órdenes que la componen y dicho intercambio (el de bienes y servicios materiales) es solo uno de los elementos que cumplen esa función articuladora.
En contraposición con esta particular orientación, sostengo que para reinstalar en la Argentina un nuevo proceso de desarrollo se requieren cuanto menos tres instrumentos vinculados a dichos órdenes: la implementación de políticas activas tendientes a obtener mayores niveles de distribución de la renta; la reconstrucción del estado en todas sus instancias y por último, la instauración de una revolución cultural - formativa que imponga a lo largo de su territorio un plexo de valores y otros elementos de orden simbólico que permitan rearticular una sociedad actualmente atomizada.
La necesidad de reconstituir una identidad nacional en nuestra patria sustentada en la diversidad socio - cultural que la caracteriza, resulta entonces tan indispensable para reiniciar un proceso de crecimiento, como la alteración de las actuales condiciones sobre las que se sustenta el sistema económico.
En ese orden de ideas, si comprendemos a los procesos de cambio social como fenómenos contínuos de inter - retro relaciones complejas entre sus componentes, sólo a través de la articulación entre un nuevo orden económico y el nuevo orden simbólico podrá darse lugar a la formación de una hegemonía alternativa.

Para ver la exposición completa, acceder a: 



viernes, 17 de agosto de 2012

Al MAESTRO con cariño

En estos días estoy leyendo un libro del cual, la mayoría de los artículos allí publicados, ya puede encontrarse en la web.
En mi caso, pese a haber leído y tener archivados varios de esos artículos, tenerlos en un libro me resulta más conveniente, por la practicidad que supone y por el cariño especial que quienes somos lectores empedernidos tenemos con los libros, y su significado.

Me refiero puntualmente, al libro de Francisco José Pestanha titulado ¿Existe un Pensamiento Nacional?

El mismo es una compilación de muchos de los artículos que este gran pensador argentino publicó en el sitio denominado precisamente www.pensamientonacional.com.ar

Si bien el sitio es para quedarse varias horas leyéndolo, y para quienes no pudimos tomar sus talleres el libro también nos brinda una mirada bastante más abarcativa que la que al menos en mi caso yo tenía, quiero recomendar (por ahora) tres entradas del mismo, pues, habiendo sido escritas hace varios años, permiten comprender claramente la línea de pensamiento que nos expone el Gobierno Nacional, a cargo de la compañera Cristina Fernández de Kirchner. Sucede que, como me ha pasado en otros casos, me agrada encontrar las fuentes donde abreva la compañera, sean explícitas o no.

Los artículos que recomiendo leer son los siguientes:

El Imperio Distribuido: 

Afecto o Repudio: 

Desde las Catacumbas: 

Fuente: ¿Existe un Pensamiento Nacional? de Francisco José Pestanha, Ediciones Fabro, 2a ed. 2011.
El libro puede adquirirse en dicha editorial, que posee un local en Montevideo 641, o consultarse en el sitio www.edicionesfabro.com.ar

viernes, 3 de agosto de 2012

Adios Boden 2012, cada vez, somos más soberanos

Hoy es un día histórico, uno más entre muchos de estos últimos tiempos. He dejado un poco de lado el blog, aunque sigo leyendo, escribiendo para publicar, y viviendo...
Pero quería dejar unas pocas líneas escritas respecto a este acto gigante de soberanía económica, que no es el primero de este año tampoco.
Para quienes tenemos edad suficiente para haber vivido aquellos años, recordamos lo triste que fueron los 2 años de De La Rúa (todo el período, no solo aquel mes final) y encima, tuvimos gente cercana que quedó enganchada en aquella trampa de los Boden, hoy es un día para alegrarnos.

Para quienes siguen cada entrada del blog, en breve volveremos con alguna nota más. Viva la Patria, Compañeros!!! (Somos Peronchos, ¿vio?)

domingo, 13 de mayo de 2012

Malvinas, Penetración Cultural y Cipayismo Criollo


Para la lectura del presente documento, recomiendo la introducción al mismo, que puede leerse aquí.

Soy revisionista por naturaleza. Y en varios órdenes de la historia. No solo la nacional y la política. Lo hago hasta para mis investigaciones periodísticas en otros ámbitos de mi interés.

El revisionismo implica ir contra lo establecido, no por capricho, sino cuando se tiene la certeza de que no refleja la verdad. Ello implica casi siempre, ganarse algún enemigo.

Y a lo largo del tiempo he aprendido que al enemigo se lo combate, pero también se lo respeta, en lo posible, sin jamás subestimarlo. Y en el caso que nos ocupa, de ningún modo nos vendrá mal reconocer que los británicos han sido muy hábiles a lo largo de los últimos doscientos años. Si aceptamos que no hay dudas de ello, podremos estar mejor preparados para el futuro.

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En este año estamos conmemorando varios hitos de soberanía. Y estamos recuperando lo que es  nuestro.

Durante febrero tuvimos en nuestra segunda mayor ciudad del país, la fiesta popular que significó el bicentenario de la creación de nuestra primera insignia patria.

Abril fue un mes especial, pues conmemoramos el 30° aniversario de la recuperación de nuestras Islas Malvinas, situación que, notese la diferencia, los medios de la antipatria se empecinan en llamar “invasión”.

También recuperamos la soberanía hidrocarburífera, con la nacionalización de YPF, que será ratificada y fortalecida, a través de una Ley del Congreso de la Nación.

Soberanía e independencia económica son sinónimos, y en ese sentido también debemos mencionar que tuvimos la actualización de la carta orgánica del Banco Central de la República Argentina, al servicio de la Patria y no de los capitales.

Y cerramos el mes con el acto del pasado viernes 27 de abril, que significó una demostración más de que la soberanía popular sigue vigente, y se refleja en la comunión de una líder, devenida en tal por su forma de aplicar y comunicar sus ideas, y la juventud de su pueblo, verdadera heredera de su legado.

Y Mayo es EL mes de la Patria. Tal vez el mayor hito de soberanía, sea precisamente el resurgimiento del nacionalismo bien entendido. Desde un tiempo a esta parte, que algunos ubican en los festejos del bicentenario, el pueblo ha vuelto a demostrar su orgullo por ser argentino.

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Debo decir que no se trata de un sentimiento nuevo, sino, que es algo que viene desde los albores mismos de la Patria, tal vez, desde las invasiones inglesas.
Y suele ser habitual, sobre todo cuando existen intereses, que a una acción le corresponda una reacción. Por ello también hay a la vez, otra corriente que no por minúscula no se hace oir, que al  contrario de la anterior, denosta al pueblo argentino y sus posibilidades.

Es en esta reacción, donde vuelve a aparecer la influencia britanica en nuestra política criolla. Existe tal prédica desde poco después de la revolución de mayo, y se resume en lo que luego Jauretche resumiría de forma excelente, como la Zoncera 14, es decir, la inferioridad del nativo contra el extranjero, en cualquier orden que sea, que es parte también de la madre que las parió a todas, es decir, civilización y barbarie.

Porque así como Scalabrini Ortiz nos enseñó la influencia británica en nuestra economía, Jauretche lo hizo incluso sin mencionarlos, en lo relativo al pensamiento social y político de la clase dirigente y de los formadores de opinión.

Así podemos apreciar como a precio de oferta, nos mandaron junto a la anterior en un combo la Zoncera 2 que indica que el mal de la Argentina es la extensión. Y como no hay dos sin tres, consideraron adecuado poder difundirlas a diario. Para ello, uno de los suyos creó un medio, dando origen a la Zoncera 38 (Dice La Nación…).

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Pongámoslo claro. El diario La Nación ha sido históricamente, por acción u omisión, a sabiendas o no, y a lo largo de los últimos 140 años desde su fundación, el órgano difusor de los intereses de la corona británica en nuestro país, mal que le pese a sus lectores. Para colmo, del viejo Bartolo se ha podido desmentir su anglofilia. 

Por ello allí han sido publicadas desde el pasado mes de febrero, cuando la cuestión Malvinas comenzó a recalentarse de cara al 30° aniversario de nuestra recuperación de las Islas Malvinas, ideas que no por tamizadas o redactadas de manera políticamente correcta, dejan de ser la muestra más cabal y precisa de los intereses británicos. Hoy vamos a referir dos ejemplos. 

El primero, corresponde al documento de los 17 intelectuales, que pretendieron desde una columna de la prensa escrita, dictarle la Política de Estado a una Nación, lo mismo que a las fuerzas políticas con representación parlamentaria, que apoyaron masivamente el rumbo elegido por el actual gobierno nacional.

Como bien señaló oportunamente el Senador Aníbal Fernández, el eje del documento era hacer mención a la palabra “autodeterminación” que si bien se refiere a la fundación de nuestro país, elípticamente intenta referir a la de los isleños, o sea, como dice el Senador, “un indiscutido y elevado gesto cipayo (y agrego que en la verdadera acepción de la palabra, ya no peyorativamente) para defender la posición británica en el debate”.

Evidentemente, esta gente que dijo que debemos conciliar los intereses nacionales con el principio de autodeterminación, no leyó ni los informes oficiales que cada uno de los países emitió luego de la contienda en lo referente a los antecedentes del conflicto, ni menos aún la resolución 2065 de Naciones Unidas (por lo que tampoco podremos pretender se tomen la tarea de leer el excelente suplemento titulado “Malvinas, Memoria, Verdad y Soberanía” que edita el diario Tiempo Argentino cada sábado bajo la dirección de Federico Bernal, lo cual les ahorraría trabajo para entender las razones del conflicto).

No han podido dejar en claro qué cosa es, o a qué se refirieron si no, cuando hacen mención a “el principio de autodeterminación sobre el que ha sido fundado este país”. Esta duda la plasmó oportuna y claramente el periodista Hernán Brienza, quien dudo que haya obtenido alguna respuesta convincente de parte de los intelectuales. Creo, como dije anteriormente, que se trató de un tiro por elevación, para dejar escrita la palabra mágica tan cara a las necesidades políticas de la corona.

Imposible también pasar por alto la inquietud de Osvaldo Bayer, que se sorprende por no haber conocido de parte de estos preocupados connacionales el mismo interés y pasión mostrados para con los kelpers, por los derechos de los pueblos originarios argentinos, quienes también habitan nuestra tierra tiempos mayores a la llegada de la “civilización” europea.

No quisiera caer en el repaso individual de los firmantes. Pero es imposible no hacer referencia a algunos de ellos. La señora Sarlo evidentemente no entendió el momento político actual. Aquello de “La fuerza del amor” seguramente en los últimos tiempos no lo vio pasar ni de cerca, y por ello tal vez resulta comprensible tanto odio.

Resulta indignante y triste a la vez, leer que Jorge Lanata diga que debemos olvidarnos de las Islas Malvinas, haciéndose acreedor a lo expuesto para la Zoncera 2. ¿La contienda militar tiene más valor a su juicio que las resoluciones de la ONU?

¿Y cómo puede preguntarse el historiador Luis Alberto Romero si son realmente nuestras las Islas Malvinas, al tiempo que se atribuye la potestad para enseñar y difundir la historia nacional y se rasga las vestiduras porque el gobierno nacional fomenta la creación del Instituto Nacional del Revisionismo Histórico Manuel Dorrego (del mismo modo que lo hizo con el Belgraniano, Sanmartiniano, Browniano y otros)?

¿Cómo y con qué derechos pretende este señor que la Patria pueda dejar en sus manos la educación nacional de las futuras generaciones? ¿Cómo puede catalogarse a una persona que movida por el odio político (maldad), y/o su poca capacidad de raciocinio (¿incapacidad?) escribe un documento crítico donde su ponencia se basa y gira alrededor únicamente de los escasos argumentos del enemigo? ¿Qué diferencia hay entre su postura y los exiliados de Montevideo que se unían al enemigo invasor? 
Lo mismo vale para su socia y compañera de desventuras, la señora Hilda Sábato.

Debo admitir que el caso de Romero, es para mí especial. Pues tuve la suerte o desgracia de leer su "breve historia" durante mis épocas de estudiante secundario, y sentía ya desde entonces sentía que allí se falseaba la realidad. Tal vez ese libro haya contribuido a despertar mi sentimiento revisionista.

¿Cómo no asimilar a todos los antes nombrados a la siempre mitrista Academia Nacional de la Historia, recordando que ya más de 50 años atrás, en el año 1967 esta institución de dudoso sentido patriótico fijaba posición acerca del Gaucho Rivero, considerándolo no el patriota que fue, sino como un bandido? No está de más recordar que esta postura se tomó luego de que dos de sus miembros, Ricardo Caillet Bois y Humberto Burzio investigaran los hechos consultando únicamente la documentación de origen británica, y ninguna de origen nacional, ni pretendieran consultar el Archivo General de la Nación. Valga entonces el reconocimiento al señor Mario Tesler, quien ha disentido con aquella postura y publicado uno de los primeros libros que reivindican la gesta de este verdadero héroe nacional, como fue el Gaucho Rivero.

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El segundo documento corresponde a la publicación del necromaníaco Claudio Negrete también en el mismo medio gráfico el pasado 21 de marzo. Allí dice que el reclamo de soberanía no es cuestión de estado sino mero “populismo” y reivindica los tratados de 1990 firmados por Domingo Cavallo mostrándolos como una “capitulación en términos diplomáticos”. Como dijimos, es claro para quién juega el diario La Nación. ¿Pero existen en nuestro país tantas plumas dispuestas a apoyar esta postura? Realmente, indigna, pero nunca les faltan voluntarios…

De todas formas, recomiendo la lectura del documento. Es una vuelta de tuerca a la retorcida politica inglesa, y demuestra lo que señalé al inicio del documento, acerca de la inteligencia con la que vuelven a la carga cada vez. 

Primero lo intentaron con los 17 intelectuales cipayos. La estrategia no funcionó, porque el documento es más que pobre, porque lograron número pero la cantidad no pudo garantizar calidad, y especialmente, porque es casi imposible que pueda salir algo bueno cuando el derecho no los asiste.

Entonces mejoraron la técnica y nos enviaron este artículo. Donde se nos pretende enseñar soberanía, diciéndonos que cuidemos el resto del país, antes de reclamar las islas. Que hemos perdido durante años aspectos de la soberanía (muchos a manos británicas y con la anuencia de varios medios periodísticos, en especial el que le da el espacio). Aunque mucho de esto que dice que hemos perdido sabemos que se ha recuperado en la última década, con este gobierno de signo nacional y popular, cosa que por supuesto, la nota se preocupa especialmente en no mencionar.

Finaliza mencionando que las Malvinas son Argentinas por historia y por derecho. Peeero, que debemos ser dignos de merecerlas, y pretende enseñarnos a hacerlo. Es decir, la zoncera 14, de la denostación del nativo a su máxima expresión.

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No va a faltar alguna próxima oportunidad. Seguramente, algún madrugado volverá a poner sobre la mesa las palabras del diputado radical Absalón Rojas, que en la década del '50 llegó a decir que las habíamos vendido 100 años antes (*). O no faltará pronto quien pregunte por qué motivo pasaron tantos años, entre Caseros y el Peronismo, que no se hizo el reclamo. Sencillo señores, eso es parte de la estrategia británica. Como éramos en la práctica su colonia, el cipayismo no reclamaba.

Para que quede claro: Bajo ninguna circunstancia los argentinos aceptamos, ni debemos permitir que se acepte en el futuro, a la contienda de 1982 (*) como generadora de derechos para los británicos, y del mismo modo tampoco renunciamos al legítimo reclamo de nuestra soberanía sobre las islas.

En primer lugar, porque el juicio de la historia no lo perdonaría y además, porque sería atentar contra la Constitución Nacional cuya cláusula transitoria primera indica que: “La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional”.

Seguramente sea esta cláusula constitucional el verdadero motivo del reclamo de los 17 intelectuales desde el lugar que lo hacen, pues de eso de violentar la Carta Magna, la “Tribuna de Doctrina” mucho ha sabido a lo largo de la historia.

(*) Tampoco es válida la postura británica que considera que la no inclusión de una mención a la soberanía nacional sobre las islas en el tratado firmado en 1849 luego de la invasión franco-británica a nuestro país significa una renuncia de la República Argentina a sus derechos. Los aspectos allí tratados sólo hacían referencia a los sucesos ocurridos en el territorio continental argentino, durante los últimos años, no estando involucrados en el tratado, los sucesos de las Islas Malvinas.

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Para que se entienda claramente, tal como dijera Guido Croxato en un artículo publicado en febrero pasado, “Inglaterra no quiere el diálogo porque no tiene nada para alegar: sólo una guerra espuria ganada. Y la guerra no puede ser argumento válido para un país que presume de ser civilizado y democrático. No dialoga porque sabe que a la Argentina le asiste la historia, la razón y el derecho”.

Una solución pacífica al diferendo implica sentarse a negociar en condición de igualdad entre la Republica Argentina y el Reino Unido de la Gran Bretaña. Si se han venido negando es porque son enteramente conscientes de que toda la legislación internacional les juega en contra. Que el acto de apropiación de unas islas que no eran suyas, en las cuales flameaba el pabellón argentino es insanablemente ilegal e ilegítimo y, porque como bien señaló Atilio Borón, “ni siquiera mil años de ocupación podrán redimir a los invasores británicos de ese pecado de origen”.

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Para cerrar, quisiera publicar la primera estrofa completa de nuestro himno nacional que ha cumplido un nuevo aniversario el pasado 11 de mayo. Pues parte del ocultamiento de nuestra historia, lo marca que el más bello de sus versos, se hubiera omitido de la parte que habitualmente cantamos.

Y así como bregamos por la reivindicación de la bandera Azul y Blanca para nuestra patria, hagamos votos para que todos volvamos a cantar completa, con la diestra en el corazón, bien fuerte, orgullosos y sin temor, la estrofa que dice:

¡Oíd, mortales!, el grito sagrado:
¡libertad!, ¡libertad!, ¡libertad!
Oíd el ruido de rotas cadenas
ved en trono a la noble igualdad.

Se levanta a la faz de la Tierra
una nueva y gloriosa Nación
coronada su sien de laureles
y a sus plantas rendido un león.


lunes, 7 de mayo de 2012

YPF no es lo Importante (por Hernán Brienza)

Si tuviera que publicar cada entrada de Hernán Brienza que me resulta agradable, interesante o tal vez indispensable, este blog ya no tendrìa identidad propia. La que publicó el domingo pasado en Tiempo Argentino, es una de las que bien merecen ser releídas continuamente.
Tuve la suerte de escucharlo en el stand de Radio Nacional en la Feria del Libro, conversar acerca de estos temas cuando lo visitó el Senador Aníbal Fernández. Comparto la nota y todo lo que tan bien expone (y que a otros no nos sale de esa forma).



YPF no es lo importante                     Por:  Hernán Brienza  06/05/12
El signo de esta semana fue mucho menos grandilocuente pero mucho más profundo y denso. Me refiero a esa corrida, casi como una fuga, en tonos grises, de un hombre en geografías propias.
Advertencia al lector: el editorial no se referirá a la promulgación de la ley de expropiación de YPF. Pero no porque el autor considere que no se trata de un hecho histórico incontrastable. Tampoco es que no se sienta sorprendido por la abrumadora mayoría por la que fue aprobada la norma en el Senado y en Diputados. Sino porque considera que el signo de esta semana fue mucho menos grandilocuente pero mucho más profundo y denso. Me refiero a esa corrida, casi como una fuga, en tonos grises, de un hombre –que bien podía ser una escena de Rocky Balboa, ese boxeador humilde y tontuelo que puso en la lona al campeón de todos los pesos– enfundado en un jogging en geografías propias pero poco amenas para los argentinos. Con música épica, con carteles en inglés, con el Océano Atlántico de telón de fondo, ese hombre –cuyo verdadero nombre y circunstancias son ahora nimiedades– realiza flexiones hasta quedar exhausto y besar la des-tierra. La publicidad concluye con una frase que semeja una estocada con punta envenenada: “Para competir en suelo inglés, entrenamos en suelo argentino.”
La frase es ingeniosa. Pero es algo más aún. Es sutil. Primero porque no tiene el contenido belicoso que, por ejemplo, tenían las publicidades chauvinistas de bebidas alcohólicas realizadas con oportunismo para los mundiales. Pero sobre todo, porque tiene una pluralidad de interpretaciones, no es aprehensible, y es borgeana, en algún sentido. Se trata de un territorio-desterrado, de una propiedad-no propia, de un suelo argentino que es inglés y de un suelo inglés que será argentino. Y permite, además, la posibilidad de revisitar estos años. Porque no es un atleta de excelencia que viaja a Europa porque en su país no tiene oportunidades. No está construido sobre el mito de la exportación de “los mejores”, convirtiendo automáticamente a los que se quedan en nuestra patria en “los peores”, el lastre, los fracasados que no pueden escapar de un país decadente y en ruinas que se merecen por no estar a la altura de la “aristocracia” que huye. El protagonista de la publicidad corre, pareciera que huye, pero entrena. Entrena en su patria para competir en territorio ajeno. Él, como Luciana Aymar, gigante deportista que reta a su compañera porque no utilizó su derecho como mujer de elegir no quedar embarazada justo cuando hay que ir a competir a Gran Bretaña, son parte de los mejores. Están “aquí” y van “allá” temporalmente para conquistar unos metros de gloria. 
Sin la lógica de esa publicidad, la expropiación de YPF no habría sido posible. Porque, a decir verdad, el clima político, económico, ideológico que vive Argentina es hijo directo de aquella brillante definición que dio la presidenta de la Nación en el año 2007 cuando dijo “la batalla es cultural”. Porque en los noventa lo que había ocurrido, justamente, era que el neoliberalismo había ganado esa batalla. Cualquier hijo de vecino en los noventa recitaba el credo de las privatizaciones que rezaba, según el decálogo menemista pronunciado por Roberto Dromi: “Nada de lo que deberá ser estatal quedará en manos del Estado.” Pero hasta allí estaríamos discutiendo meras estrategias técnicas para llevar adelante, con pragmatismo, determinadas políticas públicas. Ni las privatizaciones son demoníacas por sí mismas ni tampoco las estatizaciones nos llevarán al cielo. Porque la batalla de fondo no es la pragmática sino la identidad, la conciencia nacional de quien decide utilizar una u otra estrategia en determinado momento histórico. ¿Se privatiza para beneficiar a la Nación? ¿Se estatiza para que las empresas privadas hagan fortunas a costa de ella? ¿Cuándo la dictadura estatizó la compañía Ítalo-Argentina de electricidad o la deuda de las empresas privadas pensaba en el bien de las mayorías o de los negocios privados? La pregunta de fondo es ¿para qué? Pero sobre, muy sobre todo, es ¿quiénes somos?
Y ese, en verdad, es el corazón de la cuestión cultural. El kirchnerismo, pero sobre todo Cristina Fernández, elaboró como máxima estrategia a largo plazo la reconstrucción de la identidad y de la autoestima nacional. Porque sabe que sin Nación no hay pacto social de convivencia. Y tampoco paritarias ni AUH ni ANSES ni Aerolíneas ni YPF. Por eso para poder instalar el neoliberalismo en los noventa dispararon donde más duele: en la identidad nacional. Primero la dictadura cívico-militar con sus publicidades contrarias a la industria nacional y con su pseudo patrioterismo infantil y belicoso que aplicó primero contra la “subversión”, luego contra Chile y como, finalmente, vio luz en Gran Bretaña, la emprendió contra la “Pérfida Albión”. 
La democracia decidió “desnacionalizar” a la sociedad, mientras la constante prédica del “periodismo montevideano” –aquellos escribas exiliados que desde Uruguay consideraban que a la “barbarie” americana se la combatía defendiendo los intereses de las potencias civilizadas– nos inculcaba que “este era un país de mierda”, que no podíamos administrar nuestras empresas y, prácticamente, durante el delarruismo llegó a proponer que el país fuera gobernado por extranjeros. Reconstruir la idea, y por ende, una praxis colectiva fundada en la apelación a la Nación es el legado más importante –recordemos la fiesta popular del Bicentenario– que el kirchnerismo aporta a la historia de los argentinos y a su futuro. Los argentinos podemos entrenar en nuestro suelo, competir en suelo inglés y, como si fuera poco, volver a nuestro país a vivir. Ya no somos exiliados. Ese es el mensaje. “Los argentinos tenemos Patria.” Pero ¿qué es eso?
Juan Domingo Perón concluyó su texto La comunidad Organizada con una iluminadora prosa. Decía: “Nuestra comunidad tenderá a ser de hombres y no de bestias. Nuestra disciplina tiende a ser conocimiento, busca ser cultura. Nuestra libertad, coexistencia de las libertades que procede de una ética para la que el bien general se halla siempre vivo, presente, indeclinable. El progreso social no debe mendigar ni asesinar, sino realizarse por la conciencia plena de su inexorabilidad. La náusea está desterrada de este mundo, que podrá parecer ideal, pero que es en nosotros un convencimiento de cosa realizable. Esta comunidad que persigue fines espirituales y materiales, que tiende a superarse, que anhela mejorar y ser más justa, más buena y más feliz, en la que el individuo puede realizarse y realizarla simultáneamente, dará al hombre futuro la bienvenida desde su alta torre con la noble convicción de Spinoza:  Sentimos, experimentamos, que somos eternos.”
Acertada y elegante frase atribuida al filósofo Carlos Astrada: “La náusea está desterrada de este mundo.” Porque, para el Perón-Astrada no hay sinsentido vital donde hay patria y Nación. Y no se trata de una grandilocuencia esencialista, de una pomposidad momificada. Sino quizás de esa humilde idea del francés Ernest Renan: “Una nación es, pues, una gran solidaridad, constituida por el sentimiento de los sacrificios que se han hecho y de aquellos que todavía se está dispuesto a hacer. Supone un pasado; sin embargo, se resume en el presente por un hecho tangible: el consentimiento, el deseo claramente expresado de continuar la vida común. La existencia de una nación es (perdonadme esta metáfora) un plebiscito cotidiano, como la existencia del individuo es una afirmación perpetua de vida.” La recuperación de la autoestima nacional fue seguida por esa explosión de orgullo que significó el pueblo en las calles festejando el Bicentenario. 
El desafío ahora es el de lograr la tan esquiva “unión”. Porque ya lo escribió con claridad Manuel Belgrano en mayo de 1810: “La unión ha sostenido a las Naciones contra los ataques más bien meditados del poder, y las ha elevado al grado de mayor engrandecimiento; hallando por su medio cuantos recursos han necesitado, en todas las circunstancias, o para sobrellevar los infortunios, o para aprovecharse de las ventajas que el orden de los acontecimientos les ha presentado. Ella es la única, capaz de sacar a las Naciones del estado de opresión en que las ponen sus enemigos; de volverlas a su esplendor, y de contenerlas en las orillas del precipicio: infinitos ejemplares nos presenta la Historia en comprobación de esto; y así es que los políticos sabios de todas las Naciones, siempre han aconsejado á las suyas, que sea perpetua la unión; y que exista del mismo modo el afecto fraternal entre todos los Ciudadanos. La unión es la muralla política contra la cual se dirigen los tiros de los enemigos exteriores é interiores; porque conocen que arruinándola, está arruinada la Nación; venciendo por lo general el partido de la injusticia, y de la sin razón á quien, comúnmente, lo diremos más bien, siempre se agrega el que aspira á subyugarla. Por lo tanto, es la joya más preciosa que tienen las Naciones. Infelices aquellas que dejan arrebatársela, o que permitan, siquiera, que se les descomponga; su ruina es inevitable.” 
La renacionalización de YPF, entonces, no es lo importante. Es apenas un síntoma. Porque sin identidad, sin autoestima y sin unión nacional nada es posible. Ni las políticas públicas dirigidas a las mayorías ni las exigencias de compromiso a los empresarios y trabajadores, o al “Ciudadano”. Lo fundamental, en términos históricos, es que el kirchnerismo ha logrado algo que años atrás parecía imposible: ha renacionalizado culturalmente a la Argentina.  
Nota original en: http://tiempo.infonews.com/2012/05/06/editorial-74846-ypf-no-es-lo-importante.php

miércoles, 2 de mayo de 2012

Malvinas, Penetración Cultural y Cipayismo Criollo - Introducción


Desde hace ya bastante tiempo que da vueltas en mi cabeza la idea de dejar unas líneas acerca de la publicación por parte de los 17 nuevos iluminados de la intelligentzia, de un documento que no por nuevo, aporta una visión diferente a la que históricamente han publicado los diferentes medios que trabajan en las sombras al servicio de los enemigos de la patria grande.

Para poder hacerlo, sentí necesario antes, hacer un repaso de la historia. Como toda la historia nacional sería inabarcable en este blog, traté de hacer foco, lo más brevemente que me fue posible, en la nefasta influencia que la penetración del imperio británico ha tenido en no pocos pensadores y plumas de nuestra patria.

Para comenzar, y a modo de introducción quiero recomendar la lectura del libro “La Otra Historia. El Revisionismo Nacional, Popular y Federalista” (Ed.Ariel 1ª Ed. Abril 2012) realizado por varios patriotas que además, son historiadores revisionistas, bajo la dirección de Pacho O’Donnell.

Uno de ellos es el Doctor Marcelo Gullo, quien en la página 27 cita un comentario de Hans Morgenthau que dice lo siguiente:
“El imperialismo cultural es la más sutil y, en caso de llegar a triunfar por sí sola, la más exitosa de las políticas imperialistas. No pretende la conquista de un territorio o el control de la vida económica, sino el control de las mentes de los hombres como herramienta  para la modificación de las relaciones de poder entre dos naciones.Si se pudiera imaginar la cultura y, más particularmente, la ideología política de un Estado A con todos sus objetivos imperialistas concretos en trance de conquistar las mentalidades de todos los ciudadanos que hacen la política de un Estado B, observaríamos que el primero de los Estados habría logrado una victoria más que completa y habría establecido su dominio sobre una base más sólida que la de cualquier conquistador militar o amo económico. El Estado A no necesitaría amenazar con la fuerza militar o usar presiones económicas para lograr sus fines. .Para ello, la subordinación del Estado B a su voluntad se habría producido por la persuasión de una cultura superior y por el mayor atractivo de su filosofía política”. 
MORGENTHAU, Hans, Política entre las naciones. La lucha por el poder y la paz, Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1986, p. 86.
(La cita de M.Gullo a dicho autor se puede encontrar en varios sitios dedicados al Pensamiento Nacional a lo largo de toda la web).

¿Cómo se entiende lo anterior? La historia argentina se encuentra surcada, desde la independencia, por la interferencia por parte de la pérfida Albión, que, luego de desistir en su intento por conquistarnos por las armas, decidió hacerlo a través de la economía y peor aún, de muchas mentes nacionales.

Así, primero obnubilaron a Rivadavia, lo mismo a su socio, Manuel José García, y a Carlos María de Alvear, que es el tristemente célebre emisor de las siguientes frases en los primeros días de 1815, es decir, poco antes de la declaración de nuestra independencia:

“"Estas provincias desean pertenecer a Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer su gobierno y vivir bajo su influjo poderoso. Ellas se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del pueblo inglés y yo estoy resuelto a sostener tan justa solicitud para librarlas de los males que las afligen.”
“Inglaterra no puede abandonar a su suerte a los habitantes del Río de la Plata en el acto mismo que se arrojan en sus brazos generosos...”

Obviamente, al tipo que tiene la más bella estatua de nuestra ciudad capital, alguna mente pérfida de esas que tergiversaron nuestra historia quiso hacer llamar el Libertador (de hecho, la avenida porteña que lleva tal nombre, intentaba recordarlo, pero debió quitarse su nombre porque no resistía el más mínimo análisis).

No hace falta volver a hacer hincapié en el hecho maldito siempre ocultado por nuestra historia oficial, la heroica gesta de Obligado, que motivó el desagravio con 21 cañonazos por parte de la flota británica a nuestra insignia azul y blanca.

¿Y por qué no nos han enseñado en la escuela que García vendió la Guerra con el Brasil, o que años antes Alvear se arrodilló ante la corona británica, y nos ocultaron Obligado? Pues porque de haberlo hecho, nos hubiéramos dado cuenta de que Inglaterra había logrado mover los hilos de nuestra política, y por consiguiente, de nuestra economía nacional.

Avanzando en el tiempo, aparece don Bartolomé Mitre, tal vez el mayor cipayo de nuestra historia, de quien ya he expuesto demasiado en otros tópicos. Habrá que decir que en 1870 fundó el diario La Nación, tribuna de la doctrina que le dictó su graciosa majestad, cuyos intereses siempre defendió por sobre los del pueblo de su patria (el diario… y Bartolo también).

Durante el Centenario, se nos hacía creer que éramos el “granero del mundo” y la sexta potencia mundial, cuando en realidad sólo éramos la “granja de los ingleses”. Como se podrá ver, todavía hay quienes añoran aquella época.
¿Habrá muchos entre los 40 millones de argentinos que lo hayan vivido, o incluso sus padres como para desearlo de tal forma? ¿o será una muestra más del imperialismo cultural citado al inicio de la nota?

Avanzando en el tiempo (la recorrida la hago a grandes rasgos como para no aburrir, pues en definitiva esta nota será la antesala de la idea que pretendo mostrar) aparece el “Estatuto legal del coloniaje” en 1933, con la firma del vergonzoso y antinacional pacto Roca-Runciman, donde la oligarquía prácticamente se arrodillaba frente al imperio británico... Literalmente. Si el propio vicepresidente de la Nación, don Julio A. Roca (h) decía orondo que: “Argentina es parte integrante del Imperio Británico”.
Si hasta da indignación y vergüenza el volver a leerlo…

Por suerte para nuestra patria, por aquellos años surgían don Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz y todo el grupo de FORJA, como también la corriente de lo que se denominó el revisionismo histórico.
Y más tarde lo hizo el General Perón, y tras él su pueblo un 17 de octubre, para juntos, cursar los que fueron hasta entonces los 10 años más felices de nuestra patria.

Todo ello fue posible por la fuerza de nuestro pueblo, pero también porque Inglaterra, luego de la Segunda Guerra Mundial, debió dedicarse a su reconstrucción y nos dejó de lado en parte (pues no se olvidó de retener los saldos favorables de nuestras exportaciones por caso).

La última aparición importante de la mano invisible de la pérfida albión en nuestra política fue la así llamada Revolución Libertadora, que vino a liberar a los intereses británicos en nuestro país (y a sus muchos defensores internos) de la influencia de la corriente nacionalista popular, democrática y participativa que representó el peronismo.

La guerra fría llevaría por otros caminos a los vendepatria vernáculos. El eje ya era otro. Y no habría lugar para terceras posiciones de momento.

A la Corona no le importó. El daño ya estaba hecho. La penetración cultural, a lo largo de los 100 años que iban desde Caseros hasta entonces, haría el resto del trabajo. A cada zonzo viejo que moría, le aparecía una zonza preñada, como decía Jauretche, y así, las consignas de la historia falsificada, se siguieron repitiendo año tras año, en especial, desde las instituciones que se suponía serias como la tribuna de doctrina, o la Academia Nacional de la Historia (sobre la que volveremos pronto).

Hasta que llegó Malvinas, y se hizo imposible ya reconciliar a la mentira histórica, con la realidad de 1982…
Pero las consecuencias de aquella contienda serán motivo de otra nota.

La Bandera Azul y Blanca por todo el país

Un poco de difusión entre tanta opinión...

Como habrán visto en la entrada anterior, la bandera Azul y Blanca estuvo presente en el acto de recuerdo a nuestros héroes de Malvinas llevado a cabo en Villa La Angostura.

Unos días antes, durante febrero, estuvo conmemorando el Aniversario del nacimiento del General José de San Martín en el Cerro de La Gloria en Mendoza.



En estos días también, como en cada una de las últimas ediciones de la Feria del Libro, el stand de Ediciones Fabro le hace el honor a la bandera Azul y Blanca.

Y por último, el pasado 29 de Abril estuvo presente junto a las también banderas azules y blancas uruguaya y de Artigas, en el barrio porteño de San Telmo, durante la celebración del carnaval de los residentes afrodescendientes a quienes cumplimos en saludar desde aquí, pues también son parte de la historia grande.


Como decía, entre tanta nota de opinión estaremos publicando las fotos de la bandera, a medida que la llevemos por todo el país. Esta bandera también es parte de la historia que no nos contaron.

Si tenés una bandera argentina azul y blanca, difundila con nosotros. Comunicate a ArgentinaAzulyBlanca@gmail.com y envianos tus fotos.