jueves, 22 de marzo de 2012

Malvinas la única política realista: Aumentar los costos de la ocupación Por: Marcelo Gullo *

(Mientras sigo demorando mis opiniones sobre el tema, publico esta nota interesante que he visto. Les recomiendo además, el suplemento "Malvinas, Memoria, Verdad y Soberanía" que aparece los sábados junto a las ediciones del Diario Tiempo Argentino.

--------------------------------------

El objetivo estratégico de la política exterior argentina no puede ser otro que el de la recuperación de la soberanía efectiva sobre Malvinas y las islas del Atlántico Sur. Están en juego, cabe aclarar, dos millones de kilómetros cuadrados y, una inmensa cantidad de recursos naturales, desde el petróleo a los nódulos de manganeso. Ahora bien, cómo recuperar Malvinas no pudiendo y, no queriendo, emplear el uso de la fuerza. Cómo obligar a Gran Bretaña -miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas con derecho a veto- a sentarse a la mesa de negociaciones si Inglaterra, a lo largo de toda su historia, se ha burlado del Derecho Internacional y, de las obligaciones que de él se desprenden. Una minoritaria pero, influyente corriente intelectual propone llevar a cabo una ingenua política idealista de seducción de la población británica que ocupa Malvinas. En esencia, esa corriente de opinión propone establecer todo tipo de relaciones comerciales y turísticas con los ocupantes de Malvinas, a fin de facilitarles su vida en las islas y la explotación petrolera y pesquera. No se trata, en realidad, de una política novedosa es la política que llevó a cabo el ex canciller Guido Di Tella, en los tiempos de Carlos Menem, de las relaciones carnales con Estados Unidos y de la entrega del patrimonio nacional al capital extranjero o a grupos de inescrupulosos empresarios argentinos. En sustancia esa política de seducción es lo que Inglaterra necesita para disminuir el costo de la ocupación de Malvinas. Entonces, cómo recuperar Malvinas si no queremos y no podemos utilizar la fuerza y la vía diplomática es una vía muerta.

Conviene, antes de tratar de responder a estas preguntas, realizar una breve reseña histórica de la cuestión Malvinas y, de la relación entre el Reino Unido de Gran Bretaña y la República Argentina. Porque, como nos enseñara Arturo Jauretche, para llevar a cabo una política realista hay que saber que la realidad está constituida de ayer y de mañana; de fines y de medios, de antecedentes y consecuentes, de causas y de concausas. Sin un conocimiento histórico auténtico no es posible el conocimiento del presente, y el desconocimiento del presente lleva implícita la imposibilidad de calcular el futuro. El conocimiento del pasado es experiencia es decir aprendizaje.



Inglaterra y Malvinas en nuestra historia

Cristóbal Colón le dio a Castilla el mismo objetivo que, desde 1415 perseguía Portugal: llegar a las Indias, pero navegando hacia el oeste. La idea de llegar a Asía navegando hacia el Occidente no era nueva. Ya en su tiempo, Séneca, había afirmado que era posible navegar desde España hasta las Indias en unos pocos días.

El resultado imprevisto del esfuerzo de España por alcanzar las Indias, se llama América. Reflexionando sobre el descubrimiento y conquista de América, Abelardo Ramos afirma que, (cuando) “…el 12 de octubre de 1492, el ligur Cristóbal Colón descubre a Europa la existencia de un Orbis Novo…no solo fue el eclipse de la tradición ptoloménica y el fin de la geografía medieval. Hubo algo más. Ese día nació América Latina y con ella se gestaría un gran pueblo nuevo, fundado en la fusión de las culturas antiguas.” Para Jorge Abelardo Ramos, el 12 de octubre, es el día de nacimiento de América Latina y esto, es un hecho irreversible - según Ramos - independientemente de que esa fecha sea nominada “…descubrimiento de América, o Doble Descubrimiento o Encuentro de dos Mundos, o genocidio, según los gustos, y sobre todo, según los intereses, no siempre claros…”

Desde esa fecha data, también, el deseo de Inglaterra de arrebatarle a España las nuevas tierras descubiertas y colonizadas. Es durante el reinado de Felipe II de España que, la reina de Inglaterra Isabel I lanza contra la América Española una jauría de piratas y bucaneros que inician contra España una guerra de baja intensidad. Así, la América Española será atacada por Francis Drake en 1579, y por John Davis, en 1592. El objetivo estratégico ingles es claro desde un principio: arrebatarle a España pedazos de su soberanía en la América. Las numerosas islas del continente americano serán las primeras víctimas de la codicia británica. En el sur del continente americano Inglaterra fija su vista sobre las islas que controlan estratégicamente el paso entre los dos océanos -nuestras Islas Malvinas - y organiza, en 1748, una expedición con el inequívoco propósito de apoderase de ellas pero, sólo muchos años después, logrará poner sus manos sobre ellas. Importa destacar que la codicia británica fue en aumento correlativo al debilitamiento del poder español y que, en 1806 y en 1807, Inglaterra invade la ciudad de Buenos Aires con el claro propósito de adueñarse de todo el cono sur del continente americano. El pueblo en armas derrotó en las dos ocasiones al ejército profesional británico que, en la segunda invasión contaba nada menos que con 10.000 soldados. Sin embargo, derrotada militantemente, Inglaterra no se dará por vencida. Sólo cambiará de táctica para alcanzar su objetivo de apoderarse de las tierras del Plata. Para ello, producido el estallido independentista, comprará voluntades, organizará logias secretas que defiendan sus puntos de vista pero, sobre todo, tratará de convencer a los hombres que dirigen la política en el Río de la Plata, de que no deben poner ninguna barrera proteccionista que impida o dificulte la llegada de los productos industriales británicos, al puerto de Buenos Aires pues hay una división internacional del trabajo según la cual Inglaterra debe ser la fábrica del mundo y las Provincias Unidas del Río de la Plata, su granja. Imprimiendo a esa ideología de preservación de su hegemonía las apariencias de un principio científico universal de economía, logró persuadir de su procedencia a la mayoría de la elite porteña, enrolada en el Partido Unitario. Poco a poco, las Provincias Unidas del Río de la Plata, se van convirtiendo en una semi-colonia británica. Sin embargo, la irrupción política de Juan Manuel de Rosas que, en 1835, establece la Ley de aduanas, desafiando, -tal como lo hacían los Estados Unidos de Norteamérica, también por ese entonces-, los pseudo principios científicos del libre comercio, hace que el pueblo argentino recupere su soberanía económica y política. La respuesta británica a la llegada de Rosas al poder fue, primero, la ocupación de Malvinas y luego, la intervención militar directa - que llevó adelante junto con Francia. El objetivo no declarado de la intervención anglo-francesa, era la desestabilización del gobierno de Rosas, a fin de provocar su caída. Derrotada, nuevamente, por el pueblo en armas Inglaterra deberá esperar hasta 1852, para volver a imponer en el Río de la Plata la política del libre comercio. Después de Caseros, Argentina vuelve a ser una semi-colonia inglesa. Derrocado Rosas, Inglaterra comienza a pensar que toda la Patagonia podía convertirse en una colonia formal británica. Inglaterra sabe que, ni los Mitre, ni los Sarmientos opondrán demasiada resistencia. Sin embargo, con la llegada de Roca, a la presidencia, Argentina parece recobrar tímidamente su preocupación por los territorios australes. Roca reinicia, entonces, la protesta diplomática por la soberanía de nuestras Malvinas. Sin embargo, es el mismo Roca el que abandonando todo intento de industrialización de la Argentina permite que esta se convierta en la Granja de Inglaterra. El General Roca es el presidente bisagra entre el siglo XIX y el siglo XX. Sin embargo, no supo librarse de la subordinación ideológica que Gran Bretaña ejercía sobre la inmensa mayoría de la clase política argentina. Roca venció militarmente a Mitre pero no pudo vencer ideológicamente al mitrismo que no era otra cosa que la encarnación criolla de los principios del libre cambio que Inglaterra había exportado a la periferia como doctrina de dominación. No hizo Roca de la industrialización el norte de su política económica. No se propuso -como John MacDonald se lo propuso para el Canadá en ese mismo momento histórico- hacer de la Argentina una pequeña potencia industrial. Roca no se propuso alcanzar la independencia económica -como John MacDonald se lo propuso para el Canadá - se conformó con alcanzar una prosperidad económica estructuralmente muy débil y un vertiginoso progreso económico que, atado de pies y manos, a Gran Bretaña, contenía en si mismo el germen de su propio agotamiento. Cierto es que, con Roca, llegaron al gobierno la elite política de las provincias del interior, cuyos intereses difieren del de los portuarios, es decir de la clase política porteña nacida del contrabando que, después de Mayo de 1810, se propuso hacer de las provincias, una colonia de Buenos Aires y, de Buenos Aires, una colonia de Inglaterra. Pero, cuando la elite de las provincias llegó a Buenos Aires fue cooptada por el poder angloporteño. Hecho que posibilitó que los hombres del interior estuviesen en el gobierno y los de Buenos Aires en el poder. “Lo que no pudieron las armas lo hizo la estancia” ironiza Arturo Jauretche.

En 1904 la vieja clase política porteña logró expulsar del gobierno a la estéticamente molesta, aunque ya inofensiva presencia provinciana. El 12 de octubre de ese año Julio Argentino Roca entregó el poder a Manuel Quintana. Después de Caseros la Argentina vive una seudo-democracia, es en realidad una república oligárquica cuyos representantes son meros gerentes del imperio británico. Esa realidad explica que, en 1908, cuando Inglaterra declara como dependencia colonial a nuestras Islas del Atlántico Sur y parte de nuestra Patagonia, el presidente “argentino”, Figueroa Alcorta, no efectué el más mínimo reclamo ni realice la más mínima protesta. En 1914 el presidente Roque Sáenz Peña sanciona, para evitar una nueva guerra civil, la ley que consagra el voto secreto y obligatorio. Dos años después el pueblo argentino elige libremente, por primera vez, al presidente de la República. Con Hipólito Yrigoyen y el Radicalismo, el pueblo vuelve al poder del que había sido desalojado luego de la batalla de Caseros. Sin embargo, Yrigoyen no logra entender que mientras la Argentina siga siendo un país pastoril seguirá siendo una semi-colonia. Sólo la irrupción en la vida política argentina de Juan Domingo Perón, identificado por sus enemigos políticos como un segundo Rosas, hace que la Argentina se proponga retomar el camino de la industrialización. El 9 de julio de 1949 en San Miguel de Tucumán, el presidente de la República el General Perón, en la histórica casa de Tucumán en cuyos salones se había jurado en 1816 la Independencia política de España, procede a realizar la declaración de la Independencia Económica de la Argentina.

“Seguimos el mandato de nuestra historia. -declara Perón- Desde Mendoza, San Martín apuró la declaración de la independencia, convocó a sus propios diputados y los mandó a Tucumán. Y nosotros, que hemos de seguir la línea inquebrantable del sentido y del sentimiento sanmantiniano, llegamos hasta Tucumán para ir a la misma casa, rememorar el mismo clima, comprometer el mismo juramento y decidirnos a morir, si es preciso, para obtener la independencia económica”. ¿Por qué es necesaria esta independencia? -se pregunta Perón, para responder luego- Porque: “Desgraciadamente, mientras luchábamos entre 1810 y 1828 por conquistar nuestra independencia política, perdíamos nuestra independencia económica, siendo colonizados por otras naciones que por más de cien años han sacado beneficios de esta situación” El General Perón devela en Tucumán una verdad largamente ocultada por la historia escrita por los vencedores de Caseros: el hecho de que la Argentina pasó de la dependencia formal de España a la dependencia informal de Gran Bretaña. La dolorosa verdad, la verdad oculta, es que cambiamos de collar pero, no dejamos de ser perros. Pasamos del collar visible español, al collar invisible ingles. Tuvimos bandera, himno y ejército pero, Inglaterra nos encadenó a sus pies con el empréstito Baring Brothers y la sutil colonización cultural. Después de la independencia nos convertimos en una colonia informal del imperio británico. El 9 de julio de 1949, en Tucumán, el General Perón emprendió el camino de nuestra segunda emancipación. La independencia del imperio inglés estaba en marcha. Es, en ese marco de lucha encubierta contra la dominación británica que, el presidente Juan Domingo Perón analiza un plan expulsión de la fuerza militar británica de nuestras islas Malvinas. Luego de un profundo análisis, Perón rechaza el plan de recuperación pues considera que, si bien era factible la ejecución exitosa del mismo, no le sería posible a la Argentina, dada la relación de fuerzas, mantener la soberanía efectiva de Malvinas ante la segura reacción militar del Reino Unido.

Perón concibe, entonces, que sólo la construcción de un gran poder nacional podría obligar a Gran Bretaña a sentarse a la mesa de negociaciones. La industria aeronáutica y, la investigación en materia de energía nuclear, serán, en la concepción de Perón, los dos pilares fundamentales del poder nacional que la Argentina necesita construir para forzar al imperio inglés a entablar negociaciones a fin de pactar, con nuestro país, su retirada pacífica de Malvinas. Es, en ese marco de reconstrucción del poder nacional que, por primera vez, la Argentina, lleva su reclamo por Malvinas a los Foros Internacionales. Proceso que se corona, en 1965, con la Resolución de Naciones Unidas que reconoce la situación colonial de Malvinas, y obliga jurídicamente a Gran Bretaña, por primera vez, a sentarse en la mesa de negociaciones. Sin embargo, Gran Bretaña jamás cumplió sinceramente con esa obligación jurídica porque, una vez caído el gobierno constitucional de Juan Domingo Perón en septiembre de 1955, le resultó claro que, junto a Perón había caído el proyecto de construir una Argentina lo suficientemente poderosa como para obligar al Reino Unido a retirarse de Malvinas. Solamente el aumento de los costos de la ocupación de Malvinas llevó a Inglaterra, por un instante, a principios de la década del 70, a considerar la posibilidad de retirarse de Malvinas. Pero, rápidamente, esa posibilidad fue descartada al confirmar la inteligencia británica, en 1975, la existencia en el Atlántico Sur de una enorme cuenca petrolera que podría convertir a Malvinas en el Kuwait de la América del Sur. Luego, en 1982, Gran Bretaña indujo al gobierno de la dictadura militar argentina - a través de la Marina, fuerza infiltrada medularmente por la inteligencia británica- a que procediera a la recuperación de Malvinas. De esa manera Inglaterra encontraría la forma de militarizar el Atlántico Sur -a fin de darles a las compañías petroleras la total seguridad de que no serían molestadas en lo más mínimo- y de convertir a Malvinas, en el largo plazo, en un nuevo estado títere. Cabe aclarar que, el plan británico de 1982 estuvo a punto de fracasar dado el heroísmo de los soldados argentinos que combatieron en Malvinas pero, sobre todo dada la eficiencia y heroicidad de la Fuerza Aérea Argentina, única rama de las Fuerzas Armadas que la inteligencia británica no había logrado, por lo menos hasta ese momento histórico, infiltrar profundamente.

La única política posible: suramericanizar la reivindicación y aumentar los costos

No hay duda alguna que a Inglaterra no le interesa la opinión ni la suerte de los ciudadanos británicos residentes en Malvinas aunque ese sea su “caballito de batalla”. Sobran ejemplo como cuando desalojó por la fuerza a toda la población de una isla para entregársela a los Estados Unidos. Entonces, por qué el imperio británico se empecina en perpetuar su ocupación de Malvinas. Sin duda alguna la decadente Gran Bretaña piensa que Malvinas es su pasaporte al futuro porque Malvinas será, en un futuro cercano, el Kuwait del Atlántico Sur.

Con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, el 1 de diciembre de 2009, Gran Bretaña logró que nuestras islas Malvinas formarán parte de la "región ultraperiférica de la Unión Europea" prevista en el Anexo II de aquel Tratado. Así los 27 miembros de la Unión Europea se hicieron cómplices y garantes de la usurpación británica de las islas Malvinas. Gran Bretaña consiguió de esa forma europeizar la ocupación de Malvinas. Por lógica consecuencia, la única estrategia posible para Argentina, a partir de ese momento, consistió y consiste en latinoamericanizar y suramericanizar el tema Malvinas para que las repúblicas latinoamericanas se conviertan en activas protagonistas en el proceso de recuperación de la soberanía argentina sobre las islas del Atlántico Sur. Sin duda alguna, en Caracas y en Montevideo, la Argentina, ha dado pasos importantes, para latinoamericanizar y suramericanizar su reivindicación de Malvinas, consiguiendo que todos los países hermanos de la América Latina condenen la usurpación británica y su intento de apropiarse de la riqueza petrolera malvinense. Sin embargo, es preciso pasar, de forma inmediata, de la solidaridad declarativa a la solidaridad efectiva. Pasar, de las palabras, a los hechos. Para Argentina resulta imprescindible elevar los costos de la ocupación británica de Malvinas y dificultar todas las actividades económicas que los ingleses decidan emprender en el archipiélago o en sus aguas adyacentes. Este es el objetivo táctico que debe guiar, como principio absoluto de acción, la política argentina con respecto a Malvinas. Hay que comprender que la víscera más sensible de Inglaterra es el bolsillo. Hasta ahora, Gran Bretaña ha disfrutado de un cómodo statu quo. Argentina debe bajar el tono de las declaraciones y pasar a hablar con la contundencia de los hechos. Es, en ese sentido, que Argentina necesita del apoyo efectivo de todas las repúblicas latinoamericanas pero, fundamentalmente, de tres de ellas: Brasil, Uruguay y Chile.

Evidentemente Argentina no puede - dada la relación de fuerzas - impedir la explotación pesquera y petrolera del archipiélago malvinense por parte de Gran Bretaña pero, puede, contando con la solidaridad efectiva y no solo declarativa, de Brasil, Uruguay y Chile hacerla muy difícil en términos técnicos y económicamente muy costosa. Es, en ese sentido, que Argentina necesita:

1) Que Brasil; Uruguay y Chile se comprometan a que todo buque -cualquiera sea su bandera- que transite entre puertos brasileños, uruguayos o chilenos y las Malvinas o que atraviese sus respectivas aguas jurisdiccionales rumbo a Malvinas, tenga la obligación de solicitar una autorización previa ante sus respectivas autoridades nacionales, autorización que debería ser automáticamente denegada en el caso de que transportasen cualquier material que directa o indirectamente sirviese a la exploración petrolera en las Malvinas. La autorización debería ser denegada también a todo buque -cualquiera sea su bandera- que participe directa o indirectamente en la explotación pesquera.

2) Que el gobierno de la República de Chile, interrumpa los vuelos que realiza semanalmente la empresa LAN a nuestras Islas Malvinas, hasta tanto se revierta la agresión unilateral británica.

3) Que Brasil; Uruguay y Chile tomen las medidas legales necesarias, con carácter de urgencia, para que ninguna empresa instalada en Brasil, Uruguay o Chile participe de forma directa o indirecta sea en la explotación petrolera sea en la actividad pesquera de las islas Malvinas.

No hay argumento jurídico, ni discursos que puedan convencer a Gran Bretaña para que esté dispuesta a discutir el tema de la soberanía sobre nuestras islas Malvinas. La política de la seducción ha siempre fracasado. Gibraltar es un buen ejemplo del fracaso de una política de seducción sostenida en el tiempo por más de treinta años.

Si los costos de ocupar Malvinas son mayores que las ganancias que Gran Bretaña obtiene a través de la ocupación, sólo entonces estará dispuesta a sentarse a la mesa de negociaciones. Cualquier otra política que no consista en aumentar los costos de la ocupación es producto de la ingenuidad más absoluta, de una ignorancia histórica supina o de la complicidad consciente con los intereses británicos.

*(*) Doctor en Ciencia Política por la Universidad del Salvador, Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Rosario, graduado en Estudios Internacionales por la Escuela Diplomática de Madrid, obtuvo el Diploma de Estudios Superiores (Maestría) en Relaciones Internacionales, especialización en Historia y Política Internacional, por el Institut Universitaire de Hautes Etudes Internationales, de Ginebra. Discípulo del politólogo brasileño Helio Jaguaribe y del sociólogo y teólogo uruguayo Alberto Methol Ferré, ha publicado numerosos artículos y libros, entre ellos Argentina Brasil: La gran oportunidad (prólogo de Helio Jaguaribe y epílogo de Alberto Methol Ferré) y La insubordinación fundante: Breve historia de la construcción del poder de las naciones (traducido al italiano y publicado en Firenze con el título La Costruzione del Potere, ed Vallecchi, 2010)., asesor en materia de Relaciones Internacionales de la Federación Latinoamericana de Trabajadores de la Educación y la Cultura (FLATEC) y profesor de la UNLA (Universidad Nacional de Lanús). Académico de Número y miembro de la Comisión Directiva del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego

Fuente: http://lasanmartinunla.blogspot.com.ar/2012/03/malvinas-una-politica-realista.html

viernes, 2 de marzo de 2012

La Bandera de Belgrano - Por Eduardo Rosa

Charayvaltu de Ayo-huma, 14 de noviembre de 1813

El coronel Zelaya apresura su caballo. Trae una dolorosa orden del General Belgrano. “Tome nuestras banderas y vaya al pueblo de Macha y pídale al cura que esconda estas banderas. No deben caer en manos del enemigo.

Ya en el campo de Ayohuma no quedaban esperanzas; la derrota era irreverrsible.

Belgrano había establecido su cuartel en Macha antes de la batalla y contaba con las simpatías del cura. Uno de esos curas patriotas que no se dejaron arrastrar por la acertada falacia que habían impuesto los realistas. “la guerra era entre cristianos y porteños”. No era ajena a este sofisma la imprudente verborragia de algunos oficiales porteños que creían hacer la revolución francesa en el altiplano retomando argumentos que pudieran ser adecuados para la universidad de Chuquisaca pero no era temas que apasionasen a quechuas y aymaras.

Zelaya apresura el paso. Quiere terminar rápido con su cometido y regresar a salvar lo aún salvable. Se cruza con unos jinetes y reconoce entre ellos al cura de Macha. ¡Por suerte terminaría su misión!.

- No puedo regresar a Macha, le contesta el cura; han colgado a cinco de los nuestros de la torre de la iglesia. Pero déme esas banderas, yo las esconderé.

Potosí, 24 de noviembre de 1902

En el año 1885, en que yo servía de párroco en el curato de Macha […], con motivo de asear las (capillas) de Bumburi y de Titiri […] (la de Titiri está a 4000 mts de altura, lejos del camino a Potosí) saqué los cuadros antiquísimos que estaban en la pared del altar y encontré las banderas clavadas en la pared y que antes no se veían por estar tapadas […].

Ser Banderas de seda y estar ensangrentada una de ellas, llamaron mi atención y consulté a los capilleros, indios ambos muy ancianos, los cuales me dijeron: “En nuestra infancia supimos que tuvo lugar una batalla en Charayvaltu, entonces eran tiempos del Rey, en la que tuvo mucha intervención nuestro cura . Los amigos del cura perdieron y persiguieron a este, que pasó muchos días entre nosotros, […], este fue quién trajo estas banderas y las colocó en ese lugar y desde entonces nadie las ha tocado.

¡Habían pasado 72 años! Ya el alto Perú se había convertido en la república Boliviana.

Una de ellas con manchas de pólvora y sangre: era una bandera Argentina tal cual la conocemos, la otra despierte curiosidad. Era una bandera azul y blanca, pero su banda azul era la del centro y los bordes eran bandas blancas.

Es muy probable que esa haya sido la bandera de la desobediencia de Belgrano; aquella que el 27 de febrero de 1812 izó por primera vez en las barrancas del Paraná. En esa oportunidad Belgrano le informa a Rivadavia que necesitando una bandera la había hecho hacer tomando los colores de la autorizada escarapela. Belgrano le informa a Buenos Aires: “mandándola a hacer blanca y azul, conforme a los colores de la escarapela”, sin especificar el orden de las bandas. ¿Cómo era la escarapela que lucían los soldados de Belgrano? Un redondel blanco con un redondel de menor diámetro azul; o es decir el azul en el centro.

Todo indica que esa fue la bandera enarbolada en las barrancas de Rosario el 27 de febrero de 1812, la otra debió haber sido la creada por la asamblea del año 1813 que Belgrano hace jurar en el río pasaje, en Jujuy, que luego se llamara río juramento en recuerdo de ese acontecimiento.

Eduardo Rosa – Febrero de 2012

Bibliografía: BANDERA DE MACHA – Edit.Hanne – 02/2010 – Eduardo Perez Torres – y conferencia del mismo autor

Originalmente publicado en http://nomeolvidesorg.com.ar/wpress/?p=2108

lunes, 27 de febrero de 2012

Feliz Cumpleaños, Bandera Argentina

Hoy cumple 200 años nuestra bandera. Por diversos motivos no llegué a cumplir con algunas líneas para el blog antes, pero no he olvidado su aniversario.
Desde anoche, en algún balcón de la ciudad se muestra la bandera argentina azul y blanca, que lleva los colores que las tropas de su graciosa majestad debieron desagraviar en Obligado, luego de haberla quitado de NUESTRAS Islas Malvinas.

Hoy debió ser un día de fiesta más allá de los colores. Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano lo merecía. También la bandera más larga del mundo hecha por miles de argentinos como símbolo de amor a su patria, y la ciudad de Rosario a orillas del Paraná testigo de aquel momento histórico hace 200 años, también. Lamentablemente, una tragedia en los días previos lo impidió. Sin embargo, quedó una frase flotando en el ambiente, que resume lo que también deseamos quienes pretendemos revisar la historia: “Para ir por todo, es necesario que todos, entiendan todo”. Y cada uno desde su lugar, algunos un bastante más humildemente, en eso estamos.

En estos días, asistimos entre conmovidos e indignados, a la publicación por parte de grupos de intelectuales y peor aún de historiadores (que además pretenden arrogarse el derecho de indicar quiénes pueden o no revisar y/o enseñar la historia, que nos es común a todos) de un documento que señala que debemos dejar en paz a los “isleños” como denominan a nuestros hermanos argentinos, nacidos bajo la administración que de momento ostenta el reino británico sobre nuestras Islas Malvinas.

No resulta extraño, que lo hagan en el medio que el más falaz tergiversador de nuestra historia, don Bartolomé Mitre, se dejara de “guardaespaldas” como sabiamente lo expresara el gran poeta y tanguero Homero Manzi, es decir, el diario La Nación, que fue, desde su creación misma, vocero de los intereses británicos y de lo más rancio de la antipatria toda.

Es decir, así como Bartolomé Mitre modificó luego de 1860 la bandera de la Confederación Argentina, que era azul y blanca desde 1812 (fecha de la cual hoy se cumplen 200 años) y fue desde entonces un facilitador de la penetración económica de la Gran Bretaña sobre nuestro economía (sino un agente tal vez) también hoy, quienes guardan su memoria, y quienes eligen escribir desde su “tribuna de doctrina” siguen haciéndole el favor a la nación que nos ofende militarizando el territorio de nuestro Atlántico Sur. Y lo mismo sus socios en el “gran diario argentino”, el que necesitó de un decreto que pagamos todos, para que no fuera cooptado por inversores extranjeros…

Pero como bien sabe decir el dicho popular, aquí no se rinde nadie.

Por eso, reivindicamos desde acá, en primer término, que las Islas Malvinas, Georgias, Sandwich y demás archipiélagos del Atlántico Sur, fueron, son y serán argentinas.

Y en segundo término, dado que Manuel Belgrano luchó hasta su muerte por la Independencia Nacional, y que no merece que su historia y su grandeza, fueran manchadas por los agentes del cipayismo vernáculo, con independencia de la discusión acerca de la tonalidad de los colores de su creación simbólica más importante (pues como prócer nos ha legado mucho más que la bandera); si debiera elegir entre los colores que eligió Mitre y viera en qué y por qué, su biográfo fue un aliado de Inglaterra, y que incluso eligieron los unitarios que se aliaron a fuerzas enemigas en contra de su propia nación por un lado; y por el otro la enseña de la campaña gloriosa de Bouchard alrededor del mundo, de Aury en toda Centroamérica que sirvió de guía para la creación de las enseñas de aquellos pueblos hermanos, a las 21 salvas de cañón como desagravio tras Obligado, e incluso el despojo de 1833 en Puerto Argentino que nuevamente reivindicamos como nación, sin dudas, don Manuel elegiría hacer a su bandera, con los colores de esta última. Que en definitiva, es la que quedó en aquella iglesia del Alto Perú, que hoy nos devuelve don Evo Morales.

Para quienes aún no la hubieran leído, vaya una columna de Pacho O’Donnell publicada hoy http://tiempo.infonews.com/2012/02/27/argentina-68729-nuestra-bandera-como-simbolo-revolucionario-en-centroamerica.php acerca de nuestra enseña patria.

domingo, 15 de enero de 2012

La Bandera Azul y Blanca debe volver a las Malvinas

Así empezó esta aventura bloguera: http://azul-y-blanca.blogspot.com/2011/04/volveremos-malvinas.html
Es tan solo una declaración de principios.

Luego dijimos: http://azul-y-blanca.blogspot.com/2011/06/salve-argentina-bandera-azul-y-blanca_20.html
Donde al final de la nota publiqué lo siguiente:
No debemos perder de vista que la Bandera Azul y Blanca es la que las dos potencias de entonces, Inglaterra primero y luego Francia (hoy los dos en el G7 y con veto en la ONU) debieron desagraviar con 21 cañonazos. Ellos nunca lo olvidaron.
La existencia de esa bandera, sería para siempre, contraria a sus intereses colonialistas y una reivindicación de la soberanía de los países de esta parte del mundo.
Seguramente, en este desagravio especialmente, debamos ver la razón por la cual, el imperio que nos supo colonizar económicamente, pretendió cambiarnos el color de la bandera…

Y fue precisamente en definitiva su mayor agente en nuestro país, el impulsor del cambio del color de la bandera. NADA es porque sí.
En estos días, la Presidenta de la Nación volvió a repetir el irrenunciable reclamo de soberanía argentina sobre las Malvinas, Georgias, Sandwich e
islas del Atlántico Sur. Y asistimos a una nueva negación de las autoridades británicas. No debemos cejar jamás en nuestro reclamo. Pero sería bueno hacerlo portando la bandera azul y blanca. Pues no le temen a la que nos impusieron ellos. Pero seguramente sí, porque ellos también tienen memoria, a la que debieron desagraviar.
Señora Presidenta, desde aquí, le solicitamos que revea su decreto último, y adopte la bandera más gloriosa que supimos tener y con la cual de
seguro, volveremos a Malvinas: AZUL y BLANCA.

Hoy, ya hay voces inglesas en ese sentido, y es nuestra obligación difundirlas:
http://www.infonews.com/2012/01/14/mundo-6868-un-periodista-ingles-propone-devolver-las-islas.php

Un periodista Ingles propone devolver las Islas

Simon Winchester, periodista y escritor británico-estadounidense que reside en Estados Unidos, publicó este sábado en el periódico londinense The Times, una columna de opinión en la que expresa que el Reino Unido debería "repetir el éxito de la entrega de Hong Kong" y prepararse "para darle las Islas Malvinas a Argentina".

Winchester asegura que si Gran Bretaña se decide por una solución militar, con sus "fuerzas considerablemente disminuidas, probablemente perderíamos".

El periodista que también escribe en The Guardian, recuerda Gran Bretaña mantiene actualmente "dos problemas postcoloniales verdaderamente contenciosos": Gibraltar, en Europa, y las Malvinas, en el Atlántico Sur.

En el caso del reclamo argentino -añade- "se están haciendo declaraciones en las asambleas nacionales, se están dando discursos belicosos, se están desempolvando viejos planes de invasión y se están reconsiderando reacciones de defensa navales a larga distancia".

Para el periodista, quien es autor de más de una docena de libros de no ficción y de una novela, "el petróleo es una respuesta, el pescado es otra, así como el orgullo nacional, considerado oficialmente `en riesgo´ otra vez, tanto en Londres como en Buenos Aires".

"Si el tiempo se acelera, podríamos ver hablar de 1982 otra vez" y "lo que es actualmente un problema podría convertirse luego en una crisis" en la que después de tres décadas "la valiosa sangre podría derramarse una vez más". Y a continuación recuerda una frase de Borges, quien en su momento definió el conflicto como "dos hombres calvos luchando por un peine".

En 1982, Winchester fue enviado por el Sunday Times a cubrir la invasión británica a las Islas Malvinas. Sospechoso de ser un espía, fue retenido por el ejército argentino en Tierra del Fuego durante tres meses. Para él no existen dudas: "Otra guerra sería inútil".

Seguramente haría que la última haya sido casi totalmente inútil. Y si los británicos nos molestamos en pelearla con nuestras fuerzas considerablemente disminuidas, probablemente perderíamos. Esas son las crudas realidades que deben considerarse en Whitehall".

Otro factor que influye en una supuesta salida militar es que, a diferencia de 1982, esta vez existe "un gobierno estadounidense que ha señalado que de ninguna manera vendría esta vez en nuestra ayuda, ni abierta ni secretamente".

Por esa razón, Winchester hace una recomendación al gobierno y a los políticos británicos: "No deberíamos ser tan necios ni miopes como para intentar resolver este problema una vez más con pistolas". Y asegura que el tema "podría resolverse, y en su totalidad, con diplomacia y sentido común".

El columnista menciona el precedente de China, país en el que Gran Bretaña ha "confiado implícitamente desde 1997", que "según lo acordado, cuidaría y quedaría bien con seis millones de ex ciudadanos británicos de nuestra antigua colonia en Hong Kong".

"China más o menos ha cumplido su promesa con nosotros y con Hong Kong. Un país, dos sistemas: esta idea que suena radical y que avanzó a fines de los 80 ha funcionado desde entonces, y de forma casi impecable", recuerda Winchester, quien en 1985, viajó a Hong Kong y fue editor de la revista de Asia-Pacífico.

En lo que respecta al petróleo y la pesca -los asuntos que realmente preocupan a las tres partes- el escritor considera que "se podría convenir una solución negociada" entre "Londres, Buenos Aires y Puerto Stanley", en la que cada uno "recibiría un tercio de los ingresos, y las proporciones cambiarían a medida que van pasando los años".

"Los problemas pueden comenzar en esos detalles financieros: las conversaciones podrían tardar años", asegura, "pero hablar es mucho mejor que pelear", sobre todo si se permite que "una bandera argentina azul ondee sobre la casa de Gobierno de Stanley".



El artículo original para quienes estén suscriptos al diario y puedan verlo:
http://www.thetimes.co.uk/tto/opinion/columnists/article3286313.ece

sábado, 24 de diciembre de 2011

No dejes que te la cuenten

Revisar la historia debe ser una obligación de todo argentino que se siente preocupado por nuestro presente, pues desconociendo la historia, estaremos renunciando a nuestro porvenir. Por ello desde este sitio, apoyamos la creación del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego.
Por lo que representa como mirada nacional y popular de la historia, por la integridad y reputación de quienes son sus miembros, y porque su creación constituye una nueva muestra de parte del Estado Nacional, representado por el gobierno de los 40 millones de argentinos, de respeto a la pluralidad de voces.

Se han alzado voces contrarias a su creación, generalmente de parte de los guardianes de la oscuridad histórica y de la memoria de algún infame traidor a la patria también. Y también muchas voces en defensa de la decisión tomada por el gobierno.

Se ataca a Pacho O'Donnell, y en realidad, esconden otros motivos en el agravio: jamás le perdonarán que propusiera que un tramo de la actual avenida Sarmiento, en el barrio de Palermo, lleve el nombre de Juan Manuel de Rosas, único gobernador del país que no tiene una calle con su nombre en su ciudad, siquiera, como sí tienen grandes avenidas todos sus rivales políticos, muchos de los cuales, no dudaron en aliarse a fuerzas extranjeras. Ni mucho menos que reivindicara su nombre en dos libros, una biografía y una reseña de las causas y consecuencias de la Vuelta de Obligado, heroico episodio oculto por los detractores de la creación del nuevo instituto revisionista.

En definitiva, la pregunta sigue siendo ¿qué es la investigación de la historia, sin agregarle el reviosinismo de manera constante? ¿Termina alguna vez la tarea del historiador?

Para cerrar, quiero republicar la siguiente nota, aparecida el pasado domingo 18 en el diario Tiempo Argentino, por creer que resume de la mejor manera el pensamiento de muchos de nosotros.


El antiperonismo, un mal que muta a lo largo de la historia

Por Víctor Ramos Miembro del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego.

Primero fue contra los indios, luego los gauchos, luego contra los soldados de la independencia y las guerras civiles, luego contra los peones rurales y finalmente contra los obreros. El antiperonismo es racismo

La creación del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego levantó más polémica que cualquier programa de espectáculos en la televisión. Y eso es muy auspicioso. La Historia, que es una herramienta que puede ser utilizada para no repetir errores, y este instituto –que se debe dedicar a la investigación y a la divulgación– ya está cumpliendo sus trascendentes objetivos. El historiador y becario del CONI-CET, Luis Alberto Romero, continúa encendiendo la mecha de la polémica; ahora salió a los medios a denunciar a Faustino Siñeriz, vicepresidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas –CONICET– por mandar una comunicación que según Romero parece: “Un texto de la Junta Militar, amenazando a todos, para que cada uno piense que tiene a un gendarme en su cabeza”, acusa. Pero la realidad es muy distinta. Parece mentira que un profesional de la Historia que debería ser riguroso con los datos, manipule los hechos de manera tan grosera. Esta situación pone en cuestión el método de análisis de Romero en cuanto a la historia, ya que falsea en nuestras narices un presente evidente. ¿Que habrá escrito en su profusa e inescrutable obra sobre el Medioevo?

Con motivo de la polémica contra el naciente instituto algunos académicos de la talla de Romero, Halperín Dongui, Sábato y Chiaramonte, se habían escudado en “la Universidad” en “el CONICET” en “la facultad” y esto naturalmente despertó la reacción de innumerables profesores e investigadores que siendo miembros de estas instituciones no se sintieron expresados por las ideas de estos referentes “liberales” o “sociales”. Esta situación determinó que el vicepresidente del CONICET señalara que los becarios que expresaran opiniones en el debate, no lo hicieran en nombre de la institución sino en forma personal ya que el CONICET es pluralista. ¿Cuál es la amenaza, señor Romero? “Me pegué un susto bárbaro, inmediatamente escribí para preguntarles qué querían decir”, aseguró el asustadizo académico. En una nota que suena a confesión, Luis Alberto Romero dice en el diario Clarín que: “Tras años de lidiar con el tema aprendí una cosa: en buena medida, el peronismo construyó al antiperonismo a su imagen. Creo que para la gente que disintió con Perón fue muy difícil no hacerse antiperonista. Por razones diversas, la primera casi de piel.” Romero se hace el dialéctico. Si el antiperonismo es cruel, persecutorio, fascista, asesino, fusilador e ilegal es porque el peronismo fue igual. “El antiperonismo es la imagen del peronismo”, dice Romero. Y agrega un condimento racista de contenido muy académico: es una cuestión “casi de piel”.

No es común observar en el ámbito universitario profesores abiertamente racistas –en cambio se escuchan solapados argumentos xenófobos envestidos de cuestiones migratorias– por eso las apreciaciones racistas de Luis Alberto Romero no deben quedar en el olvido ya que pueden contribuir a encontrar los fundamentos del antiperonismo.

No es como dice Romero en su pensamiento citado: “El antiperonismo es el reflejo del peronismo.” El peronismo no bombardeó el centro de la Ciudad de Buenos Aires provocando casi 400 muertos civiles; el peronismo no fusiló obreros, ni oficiales del ejército; tampoco el peronismo fue antidemocrático y proscribió a la oposición ni un día; contra los 18 años de los que fue víctima. No, Romero. El antiperonismo es un mal que muta a lo largo de la historia. Primero fue contra los indios, luego los gauchos, luego contra los soldados de la independencia y la guerras civiles, luego contra los peones rurales y finalmente contra los obreros. El antiperonismo es racismo. Lo que el académico Romero y una señora de la esquina de mi casa llaman una “cuestión de piel”

Estamos a la espera del debate con el presidente de nuestro instituto, doctor Mario “Pacho” O’Donnell, pero pareciera que le temen al más tolerante de todos los historiadores argentinos a quienes atacaron duramente llegando incluso a la descalificación personal. Salga del placard Luis Alberto Romero.

sábado, 29 de octubre de 2011

Como para pensar: La garra de Los Pumas es un mito conservador y clasista

Diego Velázquez “La garra de Los Pumas es un mito conservador y clasista”

En una hipótesis contracorriente, este psicoanalista y docente de la UNLZ cuestiona la mirada dominante. “Ganen o pierdan, siempre salen bien parados, mientras que a los futbolistas no se les perdona que ganen dinero.”

Peleando contra la corriente “pumística”, el psicólogo, docente universitario de la UNLZ y humorista Diego Velázquez, escribió: “Los Pumas están aburguesados, juegan todos en Europa, están por la guita, les falta hambre. Hay que jugar con rugbiers del medio local. Ah, no, cierto, no son futbolistas.” Continuó: “De ellos se destaca su pasión mientras que de otros deportes (fútbol y tenis en especial) se destaca que ganan mucho dinero, y no los perdonan si pierden. A Los Pumas no los critica nadie nunca. De esa manera transmiten un mito conservador. Al fútbol no le perdonan su carácter profesional, de allí la fantasía de que antes se jugaba mejor, mito que está presente en textos de El Gráfico de principio del siglo pasado. En cambio, al ‘amateurismo’ del rugby lo resguarda su status social: es el equivalente de ‘no necesitamos trabajar de esto’. Y la ‘garra´’ es una continuidad de eso: no se juega por dinero (reproche que, apenas algo va mal, se le hace al fútbol) sino por pasión. A mi entender, todos mitos conservadores. Aguante Messi.”

–¿De qué estás hablando?

–De cierta visión periodística y de comentarios de mucha gente.

–¿Por ejemplo?

–Muchos hablan del amateurismo cuando en realidad la mayoría de ellos son profesionales que juegan en Europa, una élite también, y está bien que lo sean, porque son buenos en lo suyo. Pero ganen o pierdan, siempre caen bien parados. A los futbolistas sí se les dice que están aburguesados. No se les perdona que ganen dinero.

–Comentarios bien facebookeros: “Que aprendan los del fútbol de la garra Puma” o “Messi no canta el himno, y ellos se emocionan cuando lo cantan”. ¿Coincidís?

–Otra manera de verlo es que Los Pumas se ponen por delante del himno, mientras que los jugadores de fútbol no son histriónicos; son más bien tímidos, al estilo del alumno de la escuela pública, con cierto pudor ante los símbolos nacionales. Se puede ver a esa quietud como positiva. No como una falta de compromiso, sino con un modo de respeto.Pero al futbolista no se le perdona nada. Y la matriz de ese discurso de que no cantan el himno y juegan por dinero es conservadora. Como si hubiera una inocencia perdida, un antes no era así. Un antes que no se sabe cuándo es.

–Es notable la diferencia en los comentaristas de fútbol y de rugby. No critican a los jugadores ni hacen cuestionamientos al equipo técnico, tan típicos en el fútbol. Por qué no le dieron más minutos al fullback o al wing que tenía en el banco, o cosas así, lo que se dice siempre con el diario del lunes.

–El otro día Sabella dijo: “Me conformo con ganar medio a cero”, y lo mataron. Y si Los Pumas juegan a defender, los que tienen que analizar el juego no dicen nada. Hay un acriticismo que, sí, se puede notar claramente. Es una mirada bastante moralista, en el fondo.

–Pero hay una diferencia en la expectativa, creo. En fútbol se espera ser campeón mundial cada vez. Los Pumas encaran un campeonato así con humildad, con el discurso de mejorar y crecer como equipo. Ya meterse entre los ocho está bien. ¿No les reconocés méritos deportivos a Los Pumas?

–Claro, son un muy buen equipo, en la segunda línea mundial. Eso también. No los estoy cuestionando como deportistas ni hablo de ellos. Lo que marco es una mirada que está relacionada con la clase social de la que vienen los jugadores. El trasfondo es ese: aunque no necesitan trabajar, se tiran al piso y se ensucian la camiseta, cuando en realidad eso es intrínseco del juego, no es un mérito en sí mismo. Pero el discurso es: lo hacen por sus valores, valores nobles. Los ponen como ejemplo para “los negros del fútbol que ganan plata”. Es conocida la posición de quienes en el rugby defienden el amateurismo como si fuera una marca de origen.

–¿Leíste en “Cancha Llena”, de La Nación online, el post de un periodista que fue publicado en As, de España?

–No.

–Te lo leo. Ahí es un español, Fermín de la Calle, el que opina que Los Pumas “nunca salen derrotados del campo”. Su artículo está titulado “Los apóstoles de la dignidad”.

–Bueno, es lo que digo. Emocionalmente se los ve como si tuvieran atributos inconmovibles. La garra, la dignidad, el coraje, la entereza. Desde esta posición, Los Pumas por definición nunca flaquean. Y puede pasar que alguna vez flaqueen, que a alguno le pese la camiseta. ¿Por qué no? Son seres humanos.

http://tiempo.elargentino.com/notas/garra-de-los-pumas-es-mito-conservador-y-clasista

La Mejor Alumna – Parte II: Aquella Juventud Maravillosa

Mucho de mi pensamiento para este punto, mientras me daban vuelta las ideas en la cabeza, lo resumió de manera brillante dándome más ideas, Carlos Altamirano, autor del libro “Peronismo y Cultura de Izquierda” en una entrevista brindada al diario Tiempo Argentino.

Es increíble tener la idea en la cabeza y que tenga que aparezca alguien a quien reconozco que desconocía a decir lo mismo que uno pensaba en pocas líneas o de modo parecido como para que lo pueda tomar de guía. Obviamente compré su libro también, que estoy leyendo en estos días (cuando las lecturas de la interpretación de los resultados electorales de los homenajes a Néstor me dejan tiempo).

Siempre admiré muchos aspectos de aquella gente. Con sus aciertos y sus errores. Principalmente, el espíritu solidario que tenían, como no se había visto ni se volvió a ver en el país. Aquellos pibes militaban, iban a misionar a las villas, ayudaban a los más desprotegidos, discutían, crecían, formaban familias, y algunos también, consideraron que la opción armada era la alternativa a seguir, y se jugaron la vida en pos de su ideal. Sobre todo, me lo cuestioné muchísimo en mi juventud, durante los años ’90…

Altamirano hace una mención al kirchnerismo como heredero del camporismo, y que es también el gobierno de quienes se fueron de la plaza en 1974, y que a la vez no optaron por militarizar su lucha. Tal vez sea así. Pero seguramente también sea el gobierno de quienes leían los editoriales de El Descamisado, o de Evita Montonera, medios que intentaban no confrontar con Perón, buscando siempre la forma de entenderlo.

Volviendo al título, esta segunda entrega de la serie, intenta identificar como tal a Cristina, como “la mejor alumna” de entre aquella gloriosa y maravillosa juventud de los ’70.

Y hablando hasta aquí elípticamente de la juventud maravillosa, podemos colegir que fueron los Kirchner, aquellos militantes de La Plata, quienes tal vez sin ser los únicos, los que mejor entendieron la dinámica de aquellos años.

Y aquí deberíamos separar los tantos. La Juventud Peronista movilizaba a cientos de miles de personas por entonces. Lo hizo en Ezeiza, en la Plaza de Mayo, en Olivos, etc. Pero sólo una pequeña minoría de toda esa movilización era parte integrante, adherente, o colaboradora, de los distintos grupos armados. La mayoría de los pibes, no. Aunque existiera una real simpatía con los mismos.

Y aquí aparece nuevamente, dentro del grupo mayoritario, y a la vez en un ambiente altamente politizado como el platense, esa usina de ideas que resultó ser la pareja de Cristina y Néstor. La mayoría de nosotros somos uno políticamente hablando. Ellos tenían la ventaja desde entonces de formar uno entre los dos.

Es imposible no pensarlos como un remolino que se realimenta discutiendo cada idea continuamente hasta elaborarla bien, y formar un bloque sólido de principios para defender.

Para hacerlo gráfico: Si la representación de una idea para cualquiera (en nuestro caso pensando en términos políticos) solía ser la imagen de las lámparas con forma de gota, la de ellos dos son estas lámparas nuevas, de bajo consumo, con los haces de luces entrelazados, que además, iluminan mucho más fuerte y por más tiempo.

Ellos crecieron formando parte de aquella juventud maravillosa y gloriosa. No sabremos si se fueron de la plaza. Si lo hicieron, o lo compartieron, nunca cambiaron de bando. En cuanto pudieron, aunque tal vez les doliera alguna medida, volvieron a leer al Viejo. Estoy convencido que fue así. Y será fácil demostrarlo, cuando en las próximas entregas, desarrolle la idea de la “alumna modelo”.

martes, 25 de octubre de 2011

Perlitas preelectorales para leer con el diario del lunes II

http://www.lanacion.com.ar/1144811-se-condeno-a-si-mismo
Se condenó a sí mismo Por Joaquín Morales Solá | LA NACION

Quizá no lo supo o no lo quiso saber, pero Néstor Kirchner se condenó a sí mismo a la derrota el día en que les declaró a los ruralistas una guerra perpetua. Tampoco imaginó o no quiso imaginar que se sentenció él mismo al descalabro personal el día en el que decidió competir como candidato a diputado nacional por Buenos Aires. Era una buena táctica de campaña para disimular la irreparable pérdida de la mayoría parlamentaria; en el plazo que venció ayer, el resultado fue su ruina.

El kirchnerismo ha concluido anoche como ciclo político. El tiempo que le resta es el de un paisaje resbaladizo, en el que Kirchner hará lo que pueda –o lo que quiera– para preservar una inestable gobernabilidad. Además, el peronismo tiene desde ayer el candidato que buscaba para relevar el liderazgo de Kirchner: es Carlos Reutemann, que ganó en Santa Fe contra la mayoría de los pronósticos. Reutemann es uno de los pocos referentes que el peronismo no discute.

Francisco de Narváez se erigió anoche en uno de los mayores líderes políticos de la Argentina y Julio Cobos se convirtió en el presidenciable de más peso de las corrientes no peronistas. De Narváez no sólo derrotó personalmente a Kirchner, el hombre fuerte de la Argentina durante los últimos seis años; también ganó en el mayor y más contundente distrito electoral del país. De Narváez estaba el viernes decidido a depositar en Mauricio Macri su apoyo presidencial. Aunque Macri no hizo una excelente elección en la Capital, tuvo –debe reconocérsele– un papel protagónico en el proyecto que derrotó a Kirchner por primera vez en 22 años de política. De Narváez contó con el apoyo de Macri en el díscolo conurbano.

De Narváez le aconsejó a Macri, en la noche del viernes último, que lanzara su candidatura presidencial en las próximas 72 horas, si ellos ganaban la Capital y Buenos Aires. Esos triunfos sucedieron. De Narváez está dispuesto a negociar con Macri, Reutemann y Cobos la gobernabilidad de los tiempos inminentes. Lo cierto es que De Narváez sólo quiere despejar pronto el escenario de las futuras elecciones presidenciales.

Elisa Carrió cayó en la Capital, donde salió tercera, y en la provincia de Buenos Aires, donde también ocupó el tercer lugar. Ha cometido errores, aunque sería injusto desconocer que fue el primer exponente de la política argentina en denunciar los desaguisados institucionales del kirchnerismo y la corrupción de muchos funcionarios de confianza del ex presidente. Su candidatura presidencial se diluyó anoche. Hermes Binner terminó siendo víctima de la dura batalla santafecina entre dos presidenciables: él mismo y Reutemann. Binner, como Carrió, no podrá reivindicar un rol presidenciable en las próximas elecciones que definirán a un jefe de Estado.

Sólo Cobos, entre los principales líderes no peronistas, se alzó con un triunfo arrollador en Mendoza. ¿Es sólo casualidad que los tres hombres que tuvieron un notable protagonismo contra Kirchner en el conflicto contra el sector agropecuario (De Narváez, Reutemann y Cobos) hayan ganado en el domingo de elecciones? Seguramente, no. Una lectura de la derrota de Kirchner en Buenos Aires es el profundo rechazo que su figura provoca en el interior rural de la provincia, más profundo que el que estimaban las mediciones de opinión pública. Algo del conurbano se contagió también de esas fobias. Y Reutemann se alejó de Kirchner para que lo votaran los campesinos.

Alberto Fernández, ex jefe de Gabinete, recurría ayer a Einstein: "Si sigues repitiendo los errores, no esperes resultados mejores", aguijoneaba. Y Kirchner redundó en su error de enfrentar al campo hasta ponerlo de rodillas. Llegó a hipotecar la única solución argentina para esquivar una parte de la crisis económica internacional con tal de no perdonarles a los campesinos la irreverencia de haberle dicho que no. Cometió demasiados errores nuevos: desde pronosticar un nuevo 2001, si resultaba derrotado, hasta pedirle públicamente a De Narváez que se presentara ante un juez sospechado y sospechoso. En los últimos tiempos, sólo se rodeaba de Hugo Moyano y del progresismo peronista, que no es malo por progresista, sino por antiguo.

* * *

Acorralado por derecha por De Narváez y por izquierda por Pino Solanas, lo que decantó ayer es que al ex presidente le quedan muy pocos seguidores, se mire por donde se mire. "Tendrá que parcelar el gabinete entre los gobernadores peronistas si quiere conservar el gobierno", se animó a predecir ayer un alto funcionario kirchnerista. ¿Aceptará Kirchner gobernar con un gabinete parcelado y con un Congreso en contra de él? El Congreso se formará con un oficialismo derrotado en casi todo el país. Su composición física cambiará el 10 de diciembre; su composición política se modificará desde mañana.

Anoche, en la intimidad de un debate consigo mismo, debió pensar que lo que sucedió ayer (cuando perdió hasta en su natal Santa Cruz, que dominó con mano férrea durante casi veinte años) fue algo más que una derrota: fue una guillotina que cayó, rápida y definitiva. No tiene mucho tiempo para contestar aquella pregunta sobre sus posibilidades de controlar el gobierno: los conflictos de la Argentina se abatirán sobre él y su esposa velozmente. Toda derrota opera sólo para diezmar el poder.

Kirchner pertenece a esa raza de políticos que no abandonan el poder hasta que los echan. La incógnita consiste en saber –y aún no se sabe–si él considera que ayer la sociedad lo echó. Debió de ser una dura sorpresa para él si sus palabras íntimas de los últimos días ("Ganaremos Buenos Aires por más de 10 puntos") fueron sinceras. Si fue franco, entonces hay que creer que está desde hace mucho tiempo perdido en un laberinto de paranoias conspirativas.

Solanas fue la expresión de un voto moral y de rechazo a la corporación política tal como es. Al mismo tiempo, el más fenomenal aparato político del país, el peronismo bonaerense, caía batido por un recién llegado a la política. "Jugó la selección argentina contra Talleres de Córdoba. Y ganó Talleres", ironizó un peronista perdidoso.

Es cierto. El núcleo duro del poder se había derrumbado. Kirchner, Daniel Scioli, Sergio Massa, Alberto Balestrini y casi todos los intendentes del conurbano cayeron en un paisaje calcinado por esperanzas derrotadas.

Perlitas preelectorales para leer con el diario del lunes I

http://www.lanacion.com.ar/1346730-quien-sera-el-proximo-presidente

La presidenta Cristina Kirchner ganaría la primera vuelta, pero perdería la segunda. El próximo presidente podría ser Mauricio Macri, con el apoyo de Francisco de Narváez y Eduardo Duhalde, porque hay un principio de acuerdo para concretar una sociedad política. Daniel Scioli iría por la reelección en la provincia porque jamás se atrevería a romper con la viuda. Ricardo Alfonsín triunfaría en la interna frente a Ernesto Sanz, pero
terminaría tercero en la general porque expresaría una versión más honesta del kirchnerismo. Pino Solanas
haría una excelente campaña y les quitaría votos tanto a la Presidenta como al radical. Gabriela Michetti sería la candidata a jefa de gobierno de la ciudad y obtendría más votos en primera vuelta, pero debería esmerarse
mucho para ganar en el ballottage, frente a Daniel Filmus o Solanas, si al final el cineasta decide postularse en ese distrito.

Estas son algunas de las conclusiones parciales sobre las próximas elecciones presidenciales de octubre obtenidas en enero, después de hablar, entre la arena y el cemento, con diversas fuentes: dos ministros que apoyan la candidatura de la Presidenta, un funcionario cercano al gobernador Scioli, un radical que trabaja para Alfonsín y otro para Sanz, personas muy cercanas a Macri, De Narváez y Duhalde y dos encuestadores que no trabajan para el Gobierno.

Cada una de las afirmaciones merece una explicación. Hoy, Cristina Kirchner tiene un poco más del 30 por ciento de intención de voto. Uno de los encuestadores le otorga hasta el 35 por ciento. El mismo profesional asegura que detrás de ella se ubica Alfonsín y enseguida Macri, ambos con un poco menos del 20 por ciento. El otro encuestador sostiene que Macri supera por muy poco al hijo del ex presidente y que hacia fin de año quedó posicionado como la mejor alternativa contra el oficialismo.

La muerte de Néstor Kirchner hizo subir la intención de voto de su esposa hacia un techo que, hasta noviembre pasado, perforaba los 40 puntos. Aquel impulso hizo pensar a propios y extraños que ella podría ganar en primera vuelta. Pero desde ese momento viene cayendo y sus decisiones sobre los sucesos de Villa Soldati le hicieron perder buena parte del apoyo de la clase media.
Ambos encuestadores vaticinan que la curva seguiría en descenso, lento pero continuo, por el desgaste en el
ejercicio del poder.

El ministro cristinista piensa que la mayoría de la gente va a volver a elegir a la Presidenta porque el consumo no se detiene y los recursos que van a gastar en la campaña harán cambiar de parecer a muchos indecisos. Es decir que al núcleo duro del 25% de votos kirchneristas se le van a sumar por lo menos otros 15 para imponer a la jefa del Estado en primera vuelta. "¿Y Scoli?", le pregunté. "Daniel sólo irá por la Presidencia si Cristina se lo pide. Y ella no se lo va a pedir nunca", aseguró.

Un fuerte candidato de la oposición coincide en parte. Acepta que el kirchnerismo posee un núcleo duro del 25 por ciento. Pero asegura que los que jamás votarían a Cristina representan por lo menos la misma cifra y que la porción por conquistar está en el 50 por ciento del electorado no politizado. Es decir: personas que todavía no piensan en las elecciones de octubre porque están de vacaciones, o a punto de empezarlas o de regreso al trabajo y el estudio, después de unos días de descanso.

Para argumentar que para las presidenciales falta una eternidad, el dirigente recordó que en marzo de 2009 el candidato Kirchner tenía una intención de voto del 25 por ciento y que De Narváez apenas arañaba el 15 por ciento. "Tres meses después, el Colorado le ganó a Néstor con un poco más del 30 por ciento de los votos." Para él, la pelea entre la continuidad y el cambio se debería definir, por lógica, a favor del segundo concepto. "Y en la Argentina ninguna fuerza política puede gobernar dos períodos seguidos. Siempre la sensación de hartazgo le ganará al mejor candidato", concluyó.

Pero la pregunta clave es: ¿quién se erigirá como el representante del cambio, lo nuevo o lo distinto? El Gobierno eligió a Macri como su principal adversario porque cree que así polarizará el electorado y ganará las elecciones. Y el jefe de gobierno de la ciudad está seguro de que será candidato a presidente y que De Narváez y Duhalde terminarán apoyando su movida como la única forma de asegurarse que el kirchnerismo no continúe en el poder.

¿Cuáles son las verdaderas posibilidades de Alfonsín? En la Unión Cívica Radical casi nadie duda de que le ganará las internas a Sanz y que eso afectará mucho las expectativas de Cobos. Lo que ponen en duda dentro y fuera del partido es que el diputado nacional sea percibido como la figura capaz de gobernar la Argentina con mano firme frente a factores de poder como Hugo Moyano o dirigentes sociales como Luis D'Elía. En todo caso, Solanas y Carrió van a buscar los mismos votos que persigue Alfonsín. Y una parte de ese electorado es
también el que Cristina Kirchner aspira a seducir para hacer la diferencia.

Si la Presidenta tocó su pico de intención de voto después de la muerte de su marido y los líderes de la oposición irán subiendo en las encuestas a medida que se acerque la fecha de la elección, la gran incógnita será en qué momento se cruzarán las curvas.

Igual, en la Argentina, ocho meses equivalen a más de una vida. Y puede pasar de todo: desde que la Presidenta no se presente por razones personales o porque tema perder la elección hasta que un imponderable como la muerte de un militante termine por colocar todo patas para arriba.

lunes, 10 de octubre de 2011

La Mejor Alumna – Parte I: La Heredera del Legado

Estoy convencido y seguramente no sea el único que piensa que entre Perón, Evita, Néstor y Cristina hay una continuidad en la línea histórica de pensamiento. Donde no todos van a coincidir es en el eje de mi razonamiento, que expongo a continuación.
Perón era racional, pensante, metódico y ajedrecista políticamente hablando. Escuchaba a todos y sabía tragar sapos.
Eva fue pasional, emprendedora, abanderada de las causas difíciles. Vivió a mil y no llegó a disfrutar su obra. Dejó su vida en el esfuerzo, tras ocho años de dura lucha, desde que conoció a Perón hasta su muerte.
Néstor era similar. Tres meses de campaña le bastaron para llegar a la presidencia demostrando sus aptitudes para sumar adhesiones, y guardando lo mejor para demostrarlo desde su discurso inaugural y en lo sucesivo como líder. Su vida fue una lucha a favor de la grandeza de la patria (en lo económico, en lo espiritual y en. Y a esa lucha le ofrendó su vida, dejando su huella en los militantes y en más de la mitad del país.

Y a Néstor, a Eva y a Perón, los heredó Cristina. Sin ningún lugar a dudas, la mejor alumna de los tres, pero especialmente, del viejo.
Porque cuando nombramos a los 4, yo estoy convencido de que Néstor era como Eva. Y Cristina como el Pocho. Su mejor alumna.
Cristina que supo ser una legisladora vehemente en la defensa de sus convicciones, es ahora tranquila, racional, amable en el trato, convincente, sin fisuras en su discurso (al cual nunca necesita leer) ni levanta la voz. Es la mejor alumna, del mejor Perón.

Esto que planteo voy a demostrarlo o sustentarlo. A partir de ahora, con paciencia, intentaré volcar los argumentos de este pensamiento en sucesivas publicaciones.